Vie. Jul 23rd, 2021

Al uruguayo lo echará de menos Messi, al que sacó de su burbuja para entregarlo a la vida de los parques, la de los padres con hijos, pero también una grada que comenzó a extrañarlo por defecto,

Si hacemos caso a las leyendas que cada cierto tiempo cruzan el Atlántico –tampoco existen razones objetivas que aconsejen lo contrario– el primero en advertir el potencial devastador de Luis Suárez fue otro puntero uruguayo con tantos pasados como el cartón reciclado: Sebastián Abreu. Y sucedió, siempre ciñéndonos a la leyenda, en una previa de la Copa Commenbol Libertadores que enfrentó a Nacional de Montevideo con los colombianos de Junior en su hogar de La Barranquilla, allá por el año 2005. “El día que pongas en el equipo a ese gurí, los delanteros nos tenemos que buscar otro trabajo”, aseguran que le dijo ‘el Loco’ entre risas a Martín Lasarte, entonces entrenador del Bolso, el decano de los clubes criollos en América Latina. “Cuando charlaba con él en aquella época, Luis me decía que quería jugar en el Barcelona y a mí me parecía utópico”, recordaría el propio Lasarte a los pocos días de confirmarse su fichaje por el club azulgrana: al final resultó que el único loco en aquella fábula iniciática era él.

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