Lun. Mar 1st, 2021

La rehabilitación de las Casas Colgadas de Cuenca es un hecho. Este icónico espacio, del siglo XV y declarado Bien de Interés Cultural, abrirá en los próximos meses como restaurante que aspira a convertirse en un referente gastronómico en España. Precisamente, antes de final de año está previsto que se resuelva el concurso de adjudicación de arrendamiento del restaurante.

El vicepresidente de la Junta de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, visitó este domingo el inmueble y dijo que el restaurante «potenciará el atractivo turístico de la región». Las Casas Colgadas llevan cerradas desde 2013, cuando se clausuró el antiguo mesón.

Las obras comenzaron en diciembre de 2018, pero han sufrido varios retrasos, primero por la carcoma encontrada y después por la declaración del estado de alarma como consecuencia del coronavirus. El presupuesto final ha sido de 1.051.998,06 euros, sufragado por el Consorcio Ciudad de Cuenca, según el Ayuntamiento, propietario del inmueble.

El proyecto ha sido realizado por el estudio Redondo Soria Arquitectos de Cuenca, que ha conjugado el carácter de los artistas que impulsaron el Museo de Arte Abstracto Español en 1966 con los siglos de historia de las Casas Colgadas. Además, al restaurante se han incorporado la Casa de la Sirena y la Casa de la Bajada a San Pablo, diseñando un único establecimiento con una doble entrada al público y cinco comedores para 100 comensales.

«Un giro de 180 grados a los espacios interiores de este icono de la ciudad conquense que ha tenido como hilo conductor el Museo de Arte Abstracto Español», destaca la Junta en un comunicado. Los trabajos en el exterior se han centrado en la reparación de las fachadas y el arreglo de las balconadas tan características y emblemáticas. Asimismo, se ha restaurado integralmente la Casa de la Sirena, haciéndose la cubierta nueva y se han quitado los cables de sus fachadas.

Estos días el estudio de arquitectos última «los pequeños detalles». Uno de los responsables, Javier Redondo, explica a EFE que la reforma ha sido «una apuesta arriesgada pero necesaria». Desde el denominado comedor Sala Negra, el salón más significativo, se accede a los populares balcones y los comensales tendrán la sensación de estar «volados» en la terraza sobre la hoz del río Huécar. Esto es algo de lo que no se podía disfrutar desde hace años porque la carcoma puso en jaque su estabilidad, apunta Redondo.

También desde ahí se puede contemplar el popular puente de San Pablo, el paisaje y la naturaleza conquense, igual que desde la sala superior, que ahora será accesible gracias a un salva escaleras en la puerta principal. En ese lugar tendrá hueco una reproducción de la mítica instantánea «de la escalera» de Fernando Nuño del verano de 1966, día en el que inmortalizó, con más de una veintena de artistas, la inauguración del Museo de Arte Abstracto Español gestionado en la actualidad por la Fundación Juan March.,
La rehabilitación de las Casas Colgadas de Cuenca es un hecho. Este icónico espacio, del siglo XV y declarado Bien de Interés Cultural, abrirá en los próximos meses como restaurante que aspira a convertirse en un referente gastronómico en España. Precisamente, antes de final de año está previsto que se resuelva el concurso de adjudicación de arrendamiento del restaurante.

El vicepresidente de la Junta de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, visitó este domingo el inmueble y dijo que el restaurante «potenciará el atractivo turístico de la región». Las Casas Colgadas llevan cerradas desde 2013, cuando se clausuró el antiguo mesón.

Las obras comenzaron en diciembre de 2018, pero han sufrido varios retrasos, primero por la carcoma encontrada y después por la declaración del estado de alarma como consecuencia del coronavirus. El presupuesto final ha sido de 1.051.998,06 euros, sufragado por el Consorcio Ciudad de Cuenca, según el Ayuntamiento, propietario del inmueble.

El proyecto ha sido realizado por el estudio Redondo Soria Arquitectos de Cuenca, que ha conjugado el carácter de los artistas que impulsaron el Museo de Arte Abstracto Español en 1966 con los siglos de historia de las Casas Colgadas. Además, al restaurante se han incorporado la Casa de la Sirena y la Casa de la Bajada a San Pablo, diseñando un único establecimiento con una doble entrada al público y cinco comedores para 100 comensales.

«Un giro de 180 grados a los espacios interiores de este icono de la ciudad conquense que ha tenido como hilo conductor el Museo de Arte Abstracto Español», destaca la Junta en un comunicado. Los trabajos en el exterior se han centrado en la reparación de las fachadas y el arreglo de las balconadas tan características y emblemáticas. Asimismo, se ha restaurado integralmente la Casa de la Sirena, haciéndose la cubierta nueva y se han quitado los cables de sus fachadas.

Estos días el estudio de arquitectos última «los pequeños detalles». Uno de los responsables, Javier Redondo, explica a EFE que la reforma ha sido «una apuesta arriesgada pero necesaria». Desde el denominado comedor Sala Negra, el salón más significativo, se accede a los populares balcones y los comensales tendrán la sensación de estar «volados» en la terraza sobre la hoz del río Huécar. Esto es algo de lo que no se podía disfrutar desde hace años porque la carcoma puso en jaque su estabilidad, apunta Redondo.

También desde ahí se puede contemplar el popular puente de San Pablo, el paisaje y la naturaleza conquense, igual que desde la sala superior, que ahora será accesible gracias a un salva escaleras en la puerta principal. En ese lugar tendrá hueco una reproducción de la mítica instantánea «de la escalera» de Fernando Nuño del verano de 1966, día en el que inmortalizó, con más de una veintena de artistas, la inauguración del Museo de Arte Abstracto Español gestionado en la actualidad por la Fundación Juan March.

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