Vie. Abr 16th, 2021

La represión del régimen chino contra los uigures musulmanes de Xinjiang no se ciñe solo a su confinamiento en campos de reeducación, sino que va más allá buscando la erradicación de su cultura y hasta de su religión. En 2017, cuando empezó el internamiento de hasta un millón de uigures en dichos campos sin haber cometido delito alguno, las autoridades abrieron otro frente para aplastar la amenaza yihadista: destruir las mezquitas.

Justo un día después de revelar con fotos por satélite que en Xinjiang hay 380 centros de detención y reeducación, el Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI) denuncia que 8
.500 mezquitas han sido destruidas completamente y otras 7.500 dañadas. Para llegar a este cálculo, el estudio también se ha basado en imágenes satelitales, testimonios de lugareños y noticias de la Prensa extranjera.

«Ahora mismo hay menos mezquitas en Xinjiang que en cualquier momento después de la Revolución Cultural (1966-76), y creemos que la mayoría de las que permanecen ya no están abiertas para el rezo, pero no podemos cuantificarlas desde el espacio», critica el investigador jefe del informe, Nathan Ruser. Además de la pérdida de mezquitas, que suponen la mitad de las que había en 1955, ASPI calcula que casi un millar de monumentos islámicos de Xinjiang han sido desmantelados o reducidos a ruinas.

El año pasado, otra investigación periodística de la agencia France Presse descubrió que decenas de cementerios habían sido arrasados, dejando al descubierto restos humanos fuera de las tumbas. Ahora, Ruser eleva la cifra de cementerios destrozados o profanados a 400 solo en la prefectura de Aksu. Tal y como muestran las imágenes, muchos de los lugares arrasados han quedado desiertos porque todavía no se ha construido sobre ellos.

Alertando sobre la eliminación del patrimonio cultural islámico en Xinjiang, el informe critica el empequeñecimiento de la Gran Mezquita de Kargilik, que data del año 1500 y ha visto su fachada «jibarizada» hasta un cuarto. De igual modo, otros santuarios y lugares históricos para los musulmanes han «desaparecido» o no son ya más que un puñado de piedras.

Esterilizaciones
Junto al confinamiento de un millón de personas en campos de reeducación y las esterilizaciones forzosas de mujeres uigures, el autoritario régimen de Pekín usa esta erradicación cultural para que no se repitan los atentados y revueltas independentistas que se han cobrado cientos de vidas en los últimos años. En nombre de la seguridad y estabilidad de Xinjiang, el portavoz de Exteriores chino, Wang Wenbin, insiste en que la región goza de libertad religiosa y asegura que hay 24.000 mezquitas, «más que en muchos países musulmanes», según informa AFP. Además, tilda de «cuestionable» el informe de ASPI porque pertenece al Gobierno australiano, enfrentado a China por el coronavirus.,
La represión del régimen chino contra los uigures musulmanes de Xinjiang no se ciñe solo a su confinamiento en campos de reeducación, sino que va más allá buscando la erradicación de su cultura y hasta de su religión. En 2017, cuando empezó el internamiento de hasta un millón de uigures en dichos campos sin haber cometido delito alguno, las autoridades abrieron otro frente para aplastar la amenaza yihadista: destruir las mezquitas.

Justo un día después de revelar con fotos por satélite que en Xinjiang hay 380 centros de detención y reeducación, el Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI) denuncia que 8
.500 mezquitas han sido destruidas completamente y otras 7.500 dañadas. Para llegar a este cálculo, el estudio también se ha basado en imágenes satelitales, testimonios de lugareños y noticias de la Prensa extranjera.

«Ahora mismo hay menos mezquitas en Xinjiang que en cualquier momento después de la Revolución Cultural (1966-76), y creemos que la mayoría de las que permanecen ya no están abiertas para el rezo, pero no podemos cuantificarlas desde el espacio», critica el investigador jefe del informe, Nathan Ruser. Además de la pérdida de mezquitas, que suponen la mitad de las que había en 1955, ASPI calcula que casi un millar de monumentos islámicos de Xinjiang han sido desmantelados o reducidos a ruinas.

El año pasado, otra investigación periodística de la agencia France Presse descubrió que decenas de cementerios habían sido arrasados, dejando al descubierto restos humanos fuera de las tumbas. Ahora, Ruser eleva la cifra de cementerios destrozados o profanados a 400 solo en la prefectura de Aksu. Tal y como muestran las imágenes, muchos de los lugares arrasados han quedado desiertos porque todavía no se ha construido sobre ellos.

Alertando sobre la eliminación del patrimonio cultural islámico en Xinjiang, el informe critica el empequeñecimiento de la Gran Mezquita de Kargilik, que data del año 1500 y ha visto su fachada «jibarizada» hasta un cuarto. De igual modo, otros santuarios y lugares históricos para los musulmanes han «desaparecido» o no son ya más que un puñado de piedras.

Esterilizaciones
Junto al confinamiento de un millón de personas en campos de reeducación y las esterilizaciones forzosas de mujeres uigures, el autoritario régimen de Pekín usa esta erradicación cultural para que no se repitan los atentados y revueltas independentistas que se han cobrado cientos de vidas en los últimos años. En nombre de la seguridad y estabilidad de Xinjiang, el portavoz de Exteriores chino, Wang Wenbin, insiste en que la región goza de libertad religiosa y asegura que hay 24.000 mezquitas, «más que en muchos países musulmanes», según informa AFP. Además, tilda de «cuestionable» el informe de ASPI porque pertenece al Gobierno australiano, enfrentado a China por el coronavirus.

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