Lun. Jun 14th, 2021

Sólo cuatro ciudades de Castilla y León se ven afectadas por los criterios marcados por el Ministerio de Sanidad para decretar cierres si el avance del Covid-19 se dispara. El hecho de que uno de los tres requisitos sea el que marca superar la barrera de los 100.000 habitantes limita a que únicamente pueda afectar a Burgos, León, Salamanca y Valladolid. Por el momento, ninguna de las tres supera los tres umbrales que marcarían el cierre al que parece abocado ya Madrid, pero León y Valladolid caminan por el precipicio y «pueden tener más riesgo». Los críticos con coronavirus son más del 35% de los pacientes en las UCI de sus hospitales y más del 10% de las PCR que se realizan son positivos. Así que si superan el umbral de más de 500 positivos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días «cumplen los tres criterios» para entrar en aislamiento, reconoció ayer la consejera de Sanidad.

Por el momento, están cerca, pero no llegan, con 389 y 365 casos, respectivamente, por cada 100.000 habitantes. Eso sí, hay en la zona este vallisoletana se rebasan los 500, aunque desde la Junta descartan confinamientos por barrios o zonas de salud en los grandes núcleos. «Nos preocupan estas dos ciudades», reconoció la consejera de Sanidad, Verónica Casado.

Y no son las únicas zonas con la alarma encendida. Las que «más preocupan» son las de Guijuelo y Béjar, en Salamanca, y Toro, en Zamora. Ya han hablado con los alcaldes para que dicten bandos llamando a la contención, pero si no se frenan los contagios, podrían ser aisladas, reconoció Casado. Seguirían el camino de los ocho municipios confinados o con medidas de restricción. Es el caso de Íscar y Pedrajas de San Esteban, que a punto de cumplir las dos semanas de su segundo confinamiento se dirigen a otros siete días más de aislamiento dada la «incidencia elevada» que mantienen y no haber dejado a cero los contagios, sobre todo la segunda. También en la provincia vallisoletana, Pesquera de Duero, sigue arrojando positivos, pero con una «buena» tendencia. En la misma provincia, Medina del Campo, «incidencia alta» y en El Carpio, «disminución» del ritmo de casos. En Miranda de Ebro (Burgos) también sigue siendo alta y en Sotoserrano (Salamanca) también siguen saliendo más positivos. En Palencia, con medidas de restricción, pero sin confinamiento, la tendencia es «positiva» y la incidencia ha «bajado bastante», destacó Casado, aunque con puntos de la ciudad en los que todavía es elevada.

De manera global, en el conjunto de la Comunidad la tendencia es a la «disminución» del ritmo de contagios. «La curva sigue subiendo», aunque dirección a «aplanarse» y sin encontrar el camino de bajada, incidió Casado, quien reconoció que aún quedan «algunas semanas» de escalada.,
Sólo cuatro ciudades de Castilla y León se ven afectadas por los criterios marcados por el Ministerio de Sanidad para decretar cierres si el avance del Covid-19 se dispara. El hecho de que uno de los tres requisitos sea el que marca superar la barrera de los 100.000 habitantes limita a que únicamente pueda afectar a Burgos, León, Salamanca y Valladolid. Por el momento, ninguna de las tres supera los tres umbrales que marcarían el cierre al que parece abocado ya Madrid, pero León y Valladolid caminan por el precipicio y «pueden tener más riesgo». Los críticos con coronavirus son más del 35% de los pacientes en las UCI de sus hospitales y más del 10% de las PCR que se realizan son positivos. Así que si superan el umbral de más de 500 positivos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días «cumplen los tres criterios» para entrar en aislamiento, reconoció ayer la consejera de Sanidad.

Por el momento, están cerca, pero no llegan, con 389 y 365 casos, respectivamente, por cada 100.000 habitantes. Eso sí, hay en la zona este vallisoletana se rebasan los 500, aunque desde la Junta descartan confinamientos por barrios o zonas de salud en los grandes núcleos. «Nos preocupan estas dos ciudades», reconoció la consejera de Sanidad, Verónica Casado.

Y no son las únicas zonas con la alarma encendida. Las que «más preocupan» son las de Guijuelo y Béjar, en Salamanca, y Toro, en Zamora. Ya han hablado con los alcaldes para que dicten bandos llamando a la contención, pero si no se frenan los contagios, podrían ser aisladas, reconoció Casado. Seguirían el camino de los ocho municipios confinados o con medidas de restricción. Es el caso de Íscar y Pedrajas de San Esteban, que a punto de cumplir las dos semanas de su segundo confinamiento se dirigen a otros siete días más de aislamiento dada la «incidencia elevada» que mantienen y no haber dejado a cero los contagios, sobre todo la segunda. También en la provincia vallisoletana, Pesquera de Duero, sigue arrojando positivos, pero con una «buena» tendencia. En la misma provincia, Medina del Campo, «incidencia alta» y en El Carpio, «disminución» del ritmo de casos. En Miranda de Ebro (Burgos) también sigue siendo alta y en Sotoserrano (Salamanca) también siguen saliendo más positivos. En Palencia, con medidas de restricción, pero sin confinamiento, la tendencia es «positiva» y la incidencia ha «bajado bastante», destacó Casado, aunque con puntos de la ciudad en los que todavía es elevada.

De manera global, en el conjunto de la Comunidad la tendencia es a la «disminución» del ritmo de contagios. «La curva sigue subiendo», aunque dirección a «aplanarse» y sin encontrar el camino de bajada, incidió Casado, quien reconoció que aún quedan «algunas semanas» de escalada.

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