Dom. Ago 1st, 2021

La movilidad eléctrica avanza en España, donde según las últimas cifras de matriculaciones, en septiembre de 2020,las ventas de vehículos eléctricos aumentaron un 152,4% hasta 2.378 unidades, mientras que el conjunto de las ventas de todos los modelos electrificados, híbridos y de gas creció un 44,7%, con 18.454 unidades.

Una tendencia que no es suficiente para cumplir con los requisitos europeos de emisiones, según un estudio de la Universidad de Valladolid (UVA) que concluye que la sustitución de la mayor parte de vehículos actuales por eléctricos no conduciría por sí misma a los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que establece el Acuerdo de París.

A través de un modelo propio que integra variables económicas y energéticas denominado MEDEAS, el grupo responsable del estudio ha demostrado que además de la movilidad eléctrica es necesario considerar medidas de políticas de decrecimiento para alcanzar las metas fijadas en el Pacto Verde de la Unión Europea (UE).

«No basta con invertir en energías renovables, prohibir la venta de coches diesel o fomentar el vehículo eléctrico, además es necesario un cambio copernicano en la forma de funcionar de nuestras economías», avanza Margarita Mediavilla, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UVA e integrante del equipo investigador.

Añade que el bienestar no puede depender del crecimiento económico y que es necesario un «cambio de paradigma», según informa en un comunicado la UVA.

El paradigma defiende el estudio que es el decrecimiento, que lo definen como «una reorganización de la economía para reducir el consumo de recursos naturales y de residuos en economías desarrolladas como las de la Unión Europea, conjugado con una reestructuración económica y social«.

Según el estudio, el mantenimiento de las tendencias actuales conduce a un crecimiento del 20 % de los niveles actuales de emisión, mientras que la introducción de vehículos eléctricos como forma de transporte mayoritario permitiría reducirlos un 15 %.

La más amplia sustitución del coche por la bicicleta eléctrica arrojaría una reducción del 30 % de las emisiones, aún lejos del 55 % fijado por la Comisión Europea para 2030, objetivo que sí garantizaría el decrecimiento.

En términos económicos, el modelo dibuja escenarios con una alta penetración de vehículos eléctricos y con la apuesta de la bici eléctrica y otros vehículos ligeros eléctricos como beneficiosos para la economía, que sería más capaz de adaptarse a la escasez de petróleo.

A pesar de ello, los especialistas advierten de que hay que tener en cuenta que estos escenarios son incapaces de reducir las emisiones lo suficiente para no entrar en una situación peligrosa derivada del cambio global.

«El crecimiento no está asegurado debido a la escasez de energía y materiales, y podría tener consecuencias graves tanto para la sociedad como para el planeta« reconoce Mediavilla.

«Los resultados de las simulaciones preliminares aplicando políticas propuestas típicamente en el marco del crecimiento verde indican que las habituales políticas basadas en cambios puramente tecnológicos no serán suficientes para una transición a un sistema sostenible a nivel mundial y que serán necesarios cambios estructurales y de estilo de vida muy importantes para alcanzar sistemas realmente sostenibles«, concluye uno de los investigadores.,
La movilidad eléctrica avanza en España, donde según las últimas cifras de matriculaciones, en septiembre de 2020,las ventas de vehículos eléctricos aumentaron un 152,4% hasta 2.378 unidades, mientras que el conjunto de las ventas de todos los modelos electrificados, híbridos y de gas creció un 44,7%, con 18.454 unidades.

Una tendencia que no es suficiente para cumplir con los requisitos europeos de emisiones, según un estudio de la Universidad de Valladolid (UVA) que concluye que la sustitución de la mayor parte de vehículos actuales por eléctricos no conduciría por sí misma a los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que establece el Acuerdo de París.

A través de un modelo propio que integra variables económicas y energéticas denominado MEDEAS, el grupo responsable del estudio ha demostrado que además de la movilidad eléctrica es necesario considerar medidas de políticas de decrecimiento para alcanzar las metas fijadas en el Pacto Verde de la Unión Europea (UE).

«No basta con invertir en energías renovables, prohibir la venta de coches diesel o fomentar el vehículo eléctrico, además es necesario un cambio copernicano en la forma de funcionar de nuestras economías», avanza Margarita Mediavilla, del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la UVA e integrante del equipo investigador.

Añade que el bienestar no puede depender del crecimiento económico y que es necesario un «cambio de paradigma», según informa en un comunicado la UVA.

El paradigma defiende el estudio que es el decrecimiento, que lo definen como «una reorganización de la economía para reducir el consumo de recursos naturales y de residuos en economías desarrolladas como las de la Unión Europea, conjugado con una reestructuración económica y social«.

Según el estudio, el mantenimiento de las tendencias actuales conduce a un crecimiento del 20 % de los niveles actuales de emisión, mientras que la introducción de vehículos eléctricos como forma de transporte mayoritario permitiría reducirlos un 15 %.

La más amplia sustitución del coche por la bicicleta eléctrica arrojaría una reducción del 30 % de las emisiones, aún lejos del 55 % fijado por la Comisión Europea para 2030, objetivo que sí garantizaría el decrecimiento.

En términos económicos, el modelo dibuja escenarios con una alta penetración de vehículos eléctricos y con la apuesta de la bici eléctrica y otros vehículos ligeros eléctricos como beneficiosos para la economía, que sería más capaz de adaptarse a la escasez de petróleo.

A pesar de ello, los especialistas advierten de que hay que tener en cuenta que estos escenarios son incapaces de reducir las emisiones lo suficiente para no entrar en una situación peligrosa derivada del cambio global.

«El crecimiento no está asegurado debido a la escasez de energía y materiales, y podría tener consecuencias graves tanto para la sociedad como para el planeta« reconoce Mediavilla.

«Los resultados de las simulaciones preliminares aplicando políticas propuestas típicamente en el marco del crecimiento verde indican que las habituales políticas basadas en cambios puramente tecnológicos no serán suficientes para una transición a un sistema sostenible a nivel mundial y que serán necesarios cambios estructurales y de estilo de vida muy importantes para alcanzar sistemas realmente sostenibles«, concluye uno de los investigadores.

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