Dom. May 9th, 2021

La exquisita sensibilidad de Manuel Amador le llevó programar en Añover de Tajo, capital taurina este año, un sensacional mano a mano entre los novilleros punteros de Castilla-La Mancha y Andalucía, Alejandro Peñaranda y Marcos Linares. El jinete albaceteño Juan Manuel Munera completaba una terna con fuerte tinte castellano-manchego, pues los novillos lucieron la divisa de la familia Polo Saiz.

Como aperitivo al mano al mano propiamente dicho, lidió Munera un utrero ante el que se mostró habilidoso. Con más voluntad que acierto en las primeras clavadas, exhibió el jinete una monta clásica y un amplio fondo de cuadra. Su labor se vio recompensada en su primer turno por una oreja que hacía justicia. En el cuarto brilló el caballo Panamá, del hierro de Pablo Hermoso, con el que firmó lo más destacado para cortar otra oreja.

Abanto de salida el primero de los de a pie, ante el que destacaron las pinceladas del toreo de Marcos Linares en el quite. Ya en la muleta, Alejandro Peñaranda comenzó por alto una faena que brindó al público y en la cual pronto mostró sus bondades el eral por el lado derecho, en una faena que pronto comenzó a tomar vuelo. Gran animal resultó «Largamira II», ante el que el bagaje de Peñaranda brilló en una faena abrochada con unas ceñidísimas bernadinas, previas a una estocada arriba que le valió un doble trofeo.

Ante el quinto, premiado con una excesiva vuelta al ruedo, brilló sobre todo en el toreo con la mano derecha, poderoso y de mano baja, que fue lo más destacado de una faena que duró en exceso y en la cual llegó el animal demasiado agotado. Se atasco con la espada y una vuelta al ruedo fue el premio.

Aunó Marcos Linares el toreo vertical y de poder con el gusto y el pellizco. A pesar del desorden qué reino en el tercio de banderillas y al intentar sujetar al toro mientras el jienense pretendía brindar al respetable, una vez que el novillero tomó el mando se vio una faena estructurada y cargada de buen gusto. Profundidad y temple en los muletazos por ambos pitones, con la personalidad y el saber estar en la plaza del novillero. Como resultado, una faena brillante y de justa medida que le valió para pasear doble trofeo tras una gran estocada.

Alboroto festivo en el sexto toro con la jota en la plaza de Añover. Marcos Linares ejecutó una faena pinturera cargada de detalles y ante un bravo animal, mostrando las cualidades que atesora. Una estocada y dos orejas para abrochar su rotunda actuación.

Faltó la sensibilidad de ambos novilleros de dejar hacer al menos un quite al sobresaliente, el novillero alcazareño Aarón Infantes.,
La exquisita sensibilidad de Manuel Amador le llevó programar en Añover de Tajo, capital taurina este año, un sensacional mano a mano entre los novilleros punteros de Castilla-La Mancha y Andalucía, Alejandro Peñaranda y Marcos Linares. El jinete albaceteño Juan Manuel Munera completaba una terna con fuerte tinte castellano-manchego, pues los novillos lucieron la divisa de la familia Polo Saiz.

Como aperitivo al mano al mano propiamente dicho, lidió Munera un utrero ante el que se mostró habilidoso. Con más voluntad que acierto en las primeras clavadas, exhibió el jinete una monta clásica y un amplio fondo de cuadra. Su labor se vio recompensada en su primer turno por una oreja que hacía justicia. En el cuarto brilló el caballo Panamá, del hierro de Pablo Hermoso, con el que firmó lo más destacado para cortar otra oreja.

Abanto de salida el primero de los de a pie, ante el que destacaron las pinceladas del toreo de Marcos Linares en el quite. Ya en la muleta, Alejandro Peñaranda comenzó por alto una faena que brindó al público y en la cual pronto mostró sus bondades el eral por el lado derecho, en una faena que pronto comenzó a tomar vuelo. Gran animal resultó «Largamira II», ante el que el bagaje de Peñaranda brilló en una faena abrochada con unas ceñidísimas bernadinas, previas a una estocada arriba que le valió un doble trofeo.

Ante el quinto, premiado con una excesiva vuelta al ruedo, brilló sobre todo en el toreo con la mano derecha, poderoso y de mano baja, que fue lo más destacado de una faena que duró en exceso y en la cual llegó el animal demasiado agotado. Se atasco con la espada y una vuelta al ruedo fue el premio.

Aunó Marcos Linares el toreo vertical y de poder con el gusto y el pellizco. A pesar del desorden qué reino en el tercio de banderillas y al intentar sujetar al toro mientras el jienense pretendía brindar al respetable, una vez que el novillero tomó el mando se vio una faena estructurada y cargada de buen gusto. Profundidad y temple en los muletazos por ambos pitones, con la personalidad y el saber estar en la plaza del novillero. Como resultado, una faena brillante y de justa medida que le valió para pasear doble trofeo tras una gran estocada.

Alboroto festivo en el sexto toro con la jota en la plaza de Añover. Marcos Linares ejecutó una faena pinturera cargada de detalles y ante un bravo animal, mostrando las cualidades que atesora. Una estocada y dos orejas para abrochar su rotunda actuación.

Faltó la sensibilidad de ambos novilleros de dejar hacer al menos un quite al sobresaliente, el novillero alcazareño Aarón Infantes.

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