Dom. Mar 7th, 2021

Valencia constituye la joya de la corona del proyecto político de Compromís. Sin apenas opciones de presidir la Generalitat tras las dos derrotas en las urnas de Mónica Oltra frente a Ximo Puig, la tercera capital de España representa desde mayo de 2015 el principal símbolo del poder institucional de la coalición. Poca broma si se tiene en cuenta que la ciudad del Turia había sido desde 1991 el gran feudo municipal del Partido Popular con Rita Barberá al frente. La que fuera alcaldesa durante veinticuatro años logró resistir como la candidata más votada, pero el pacto entre Compromís, el PSPV-PSOE y la marca blanca de Podemos le otorgó la vara de mando a Joan Ribó.

El veterano político comunista no desaprovechó la oportunidad y cuatro años más tarde logró situar a Compromís como la principal fuerza política de la ciudad de Valencia: ganó por primera vez al PP, borró del mapa a Podemos, superó al PSPV-PSOE y revalidó el cargo. Justo en ese momento se abrió un proceso de sucesión (Ribó tendrá 76 años en las próximas elecciones) que se ha convertido en un campo de minas.

Con un homicidio por imprudencia pendiente de juicio y una estafa de cuatro millones de euros en la empresa de los autobuses públicos, el celebérrimo «playback» de Carlos Galiana ha dado la puntilla a la terna de aspirantes a suceder a Ribó al frente de la candidatura de Compromís a la Alcaldía de Valencia.

En un equipo de gobierno donde no se conjuga el verbo dimitir que tantas veces enarbolaba Compromís en sus tiempos en la oposición, mantienen su sueldo público Pere Fuset, procesado por la muerte de un trabajador en el montaje de un concierto; Giuseppe Grezzi, máximo responsable político de la compañía pública de transporte que sufrió un fraude millonario perpetrado en Hong Kong; y a Carlos Galiana, bautizado por la prensa británica como el «Milli Vanilli» español por utilizar a un doblador para dirigirse a unos representantes de la Comisión Europa y disimular (con mascarilla pero sin éxito) sus exiguos conocimientos de inglés.

Ni el fallecimiento de un operario ni la esfafa de cuatro millones de euros en la EMT de Valencia han sido suficientes para que Fuset y Grezzi dejen sus actas de concejales. Pensar que Carlos Galiana presente su dimisión por su actuación en la defensa de la candidatura de Valencia como capital europea de la innovación es de ilusos. Ahora bien, los tres tienen ya algo en común, más allá del sueldo con cargo a las arcas municipales. Se han caído de la carrera por la sucesión de Ribó.

Imagen de Mónica Oltra y Carlos Galiana difundida en las redes sociales en 2017

ABC

Compromís necesita un candidato que le permita tener opciones de revalidar sus resultados electorales en Valencia. Una plaza que va más allá del Ayuntamiento. La capital del Turia resulta clave para que la coalición mantenga su representación en el Congreso (encarnada en la figura de Joan Baldoví) y su presencia en el gobierno de la Generalitat Valenciana.

Con Fuset, Grezzi y Galiana descartados, vuelve a emerger la figura de Mónica Oltra. El rostro más mediático de Compromís podría jugar la baza de optar a la Alcaldía de Valencia tras sus dos intentonas fallidas para presidir la Generalitat siempre que las encuestas le vayan de cara y previo empadronamiento en la ciudad.<blockquote class=”twitter-tweet”><p lang=”ca” dir=”ltr”><a href=”https://twitter.com/hashtag/BonicaFest?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw”>#BonicaFest</a> Amor pels mercats <a href=”https://t.co/547phm9gLR”>pic.twitter.com/547phm9gLR</a></p>&mdash; Mónica Oltra Jarque (@monicaoltra) <a href=”https://twitter.com/monicaoltra/status/909165059565346817?ref_src=twsrc%5Etfw”>September 16, 2017</a></blockquote> <script async src=”https://platform.twitter.com/widgets.js” charset=”utf-8″></script>

Por lo pronto, Mónica Oltra ya sabe lo que es patearse los mercados municipales a los que acudía Compromís para «reventar» los actos de Rita Barberá y en los que en los tiempos anteriores a la pandemia su formación trató de cimentar su poder a base de fiestas con canapés, copas y fiestas populares. Allí coincidía con Carlos Galiana, su amigo íntimo, compañero de juergas y pareja de baile en más de una ocasión. Sin «playback», con orquesta y retransmitido por las redes sociales. Ahora, el baile es el de los nombres en Compromís para suceder a Ribó. Oltra lleva ventaja y Galiana se ha quedado fuera de la pista.,
Valencia constituye la joya de la corona del proyecto político de Compromís. Sin apenas opciones de presidir la Generalitat tras las dos derrotas en las urnas de Mónica Oltra frente a Ximo Puig, la tercera capital de España representa desde mayo de 2015 el principal símbolo del poder institucional de la coalición. Poca broma si se tiene en cuenta que la ciudad del Turia había sido desde 1991 el gran feudo municipal del Partido Popular con Rita Barberá al frente. La que fuera alcaldesa durante veinticuatro años logró resistir como la candidata más votada, pero el pacto entre Compromís, el PSPV-PSOE y la marca blanca de Podemos le otorgó la vara de mando a Joan Ribó.

El veterano político comunista no desaprovechó la oportunidad y cuatro años más tarde logró situar a Compromís como la principal fuerza política de la ciudad de Valencia: ganó por primera vez al PP, borró del mapa a Podemos, superó al PSPV-PSOE y revalidó el cargo. Justo en ese momento se abrió un proceso de sucesión (Ribó tendrá 76 años en las próximas elecciones) que se ha convertido en un campo de minas.

Con un homicidio por imprudencia pendiente de juicio y una estafa de cuatro millones de euros en la empresa de los autobuses públicos, el celebérrimo «playback» de Carlos Galiana ha dado la puntilla a la terna de aspirantes a suceder a Ribó al frente de la candidatura de Compromís a la Alcaldía de Valencia.

En un equipo de gobierno donde no se conjuga el verbo dimitir que tantas veces enarbolaba Compromís en sus tiempos en la oposición, mantienen su sueldo público Pere Fuset, procesado por la muerte de un trabajador en el montaje de un concierto; Giuseppe Grezzi, máximo responsable político de la compañía pública de transporte que sufrió un fraude millonario perpetrado en Hong Kong; y a Carlos Galiana, bautizado por la prensa británica como el «Milli Vanilli» español por utilizar a un doblador para dirigirse a unos representantes de la Comisión Europa y disimular (con mascarilla pero sin éxito) sus exiguos conocimientos de inglés.

Ni el fallecimiento de un operario ni la esfafa de cuatro millones de euros en la EMT de Valencia han sido suficientes para que Fuset y Grezzi dejen sus actas de concejales. Pensar que Carlos Galiana presente su dimisión por su actuación en la defensa de la candidatura de Valencia como capital europea de la innovación es de ilusos. Ahora bien, los tres tienen ya algo en común, más allá del sueldo con cargo a las arcas municipales. Se han caído de la carrera por la sucesión de Ribó.

Imagen de Mónica Oltra y Carlos Galiana difundida en las redes sociales en 2017

ABC

Compromís necesita un candidato que le permita tener opciones de revalidar sus resultados electorales en Valencia. Una plaza que va más allá del Ayuntamiento. La capital del Turia resulta clave para que la coalición mantenga su representación en el Congreso (encarnada en la figura de Joan Baldoví) y su presencia en el gobierno de la Generalitat Valenciana.

Con Fuset, Grezzi y Galiana descartados, vuelve a emerger la figura de Mónica Oltra. El rostro más mediático de Compromís podría jugar la baza de optar a la Alcaldía de Valencia tras sus dos intentonas fallidas para presidir la Generalitat siempre que las encuestas le vayan de cara y previo empadronamiento en la ciudad.<blockquote class=”twitter-tweet”><p lang=”ca” dir=”ltr”><a href=”https://twitter.com/hashtag/BonicaFest?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw”>#BonicaFest</a> Amor pels mercats <a href=”https://t.co/547phm9gLR”>pic.twitter.com/547phm9gLR</a></p>&mdash; Mónica Oltra Jarque (@monicaoltra) <a href=”https://twitter.com/monicaoltra/status/909165059565346817?ref_src=twsrc%5Etfw”>September 16, 2017</a></blockquote> <script async src=”https://platform.twitter.com/widgets.js” charset=”utf-8″></script>

Por lo pronto, Mónica Oltra ya sabe lo que es patearse los mercados municipales a los que acudía Compromís para «reventar» los actos de Rita Barberá y en los que en los tiempos anteriores a la pandemia su formación trató de cimentar su poder a base de fiestas con canapés, copas y fiestas populares. Allí coincidía con Carlos Galiana, su amigo íntimo, compañero de juergas y pareja de baile en más de una ocasión. Sin «playback», con orquesta y retransmitido por las redes sociales. Ahora, el baile es el de los nombres en Compromís para suceder a Ribó. Oltra lleva ventaja y Galiana se ha quedado fuera de la pista.

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