Lun. Ago 2nd, 2021

Haber nacido con bajo peso parece aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares en la edad adulta. Según un estudio publicado en «JAMA Cardiology», los niños nacidos con bajo peso, tienen hasta tres veces más probabilidades de sufrir un infarto de miocardio más riesgo de hipertensión, ictus, diabetes y síndrome metabólico.

Hasta ahora se desconocía la causa y se consideraba que podían ser unos índices más elevados de diabetes y obesidad.

Explica Eduard Gratacós, director BCNatal, (Hospital Clinic y Hospital Sant Joan de Deu), que en trabajos anteriores se ha visto que una parte importante del problema es el corazón en sí mismo. «Vimos que los corazones de niños nacidos con bajo peso presentan diferencias en la función y en la estructura, y que estos diferencias que aparecen en la vida fetal se mantenían hasta la adolescencia».

En este trabajo han averiguado si los cambios en la estructura y función del corazón se mantienen en la edad adulta. «Es un estudio pionero, que combina técnicas de análisis computarizada muy sofisticadas para analizar la forma del corazón con resonancia magnética con una prueba de esfuerzo» detalla Marta Sitges, directora del Instituto Clinic Cardiovascular, y coautora del estudio.

Se localizaron personas de entre 20 y 40 años que hubieran nacido con bajo peso y con peso normal. Para ello, se revisaron los registros de la sala de partos del Hospital de San Joan de Deu de hace 20-40 años. A partir de la fecha de nacimiento y del apellido de la madre, se logró contactar con algunos de ellos, a los que se les propuso participar en el estudio.

EquipoEn total, participaron 158 adultos, 81 habían nacido con bajo peso y 77 con peso normal. Se les hizo una resonancia cardiaca y una prueba de esfuerzo en bicicleta.

«La resonancia cardiaca demostró que las personas que habían nacido con bajo peso mantenían cambios en la estructura del corazón en la edad adulta. Su ventrículo derecho tenia una forma diferente», explica Crispi.

También se vio que tienen una menor capacidad al ejercicio, es decir, no son capaces de generar tanta fuerza con la bicicleta y se cansan antes. «Esto no quiere decir que no puedan hacer ejercicio, sino al contrario», aclara Crispi. «Simplemente, puede que no tengan tanta capacidad como el resto de la población y se cansen antes».

Asimismo, se observó que los cambios en el corazón son más marcados en población fumadora, con sobrepeso o sedentaria.

Para Gratacós, «la investigación demuestra de nuevo la importancia de la medicina fetal en la prevención de patologías del adulto. Si identificamos problemas de crecimiento fetal en el embarazo y promovemos hábitos saludables desde la infancia evitaremos las consecuencias que los problemas fetales pueden conllevar a la edad adulta», concluye.,
Haber nacido con bajo peso parece aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares en la edad adulta. Según un estudio publicado en «JAMA Cardiology», los niños nacidos con bajo peso, tienen hasta tres veces más probabilidades de sufrir un infarto de miocardio más riesgo de hipertensión, ictus, diabetes y síndrome metabólico.

Hasta ahora se desconocía la causa y se consideraba que podían ser unos índices más elevados de diabetes y obesidad.

Explica Eduard Gratacós, director BCNatal, (Hospital Clinic y Hospital Sant Joan de Deu), que en trabajos anteriores se ha visto que una parte importante del problema es el corazón en sí mismo. «Vimos que los corazones de niños nacidos con bajo peso presentan diferencias en la función y en la estructura, y que estos diferencias que aparecen en la vida fetal se mantenían hasta la adolescencia».

En este trabajo han averiguado si los cambios en la estructura y función del corazón se mantienen en la edad adulta. «Es un estudio pionero, que combina técnicas de análisis computarizada muy sofisticadas para analizar la forma del corazón con resonancia magnética con una prueba de esfuerzo» detalla Marta Sitges, directora del Instituto Clinic Cardiovascular, y coautora del estudio.

Se localizaron personas de entre 20 y 40 años que hubieran nacido con bajo peso y con peso normal. Para ello, se revisaron los registros de la sala de partos del Hospital de San Joan de Deu de hace 20-40 años. A partir de la fecha de nacimiento y del apellido de la madre, se logró contactar con algunos de ellos, a los que se les propuso participar en el estudio.

EquipoEn total, participaron 158 adultos, 81 habían nacido con bajo peso y 77 con peso normal. Se les hizo una resonancia cardiaca y una prueba de esfuerzo en bicicleta.

«La resonancia cardiaca demostró que las personas que habían nacido con bajo peso mantenían cambios en la estructura del corazón en la edad adulta. Su ventrículo derecho tenia una forma diferente», explica Crispi.

También se vio que tienen una menor capacidad al ejercicio, es decir, no son capaces de generar tanta fuerza con la bicicleta y se cansan antes. «Esto no quiere decir que no puedan hacer ejercicio, sino al contrario», aclara Crispi. «Simplemente, puede que no tengan tanta capacidad como el resto de la población y se cansen antes».

Asimismo, se observó que los cambios en el corazón son más marcados en población fumadora, con sobrepeso o sedentaria.

Para Gratacós, «la investigación demuestra de nuevo la importancia de la medicina fetal en la prevención de patologías del adulto. Si identificamos problemas de crecimiento fetal en el embarazo y promovemos hábitos saludables desde la infancia evitaremos las consecuencias que los problemas fetales pueden conllevar a la edad adulta», concluye.

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