Dom. Feb 28th, 2021

La pandemia del Covid-19 está aquí. Por mucho que a finales de junio España saliera del estado de alarma que supuso la restricción de movimientos y que el arranque del verano parece que diese una tregua, la complicada situación generada por el virus lejos de desaparecer, sigue muy viva. De hecho, en esta segunda ola el impacto del coronavirus sigue azotando con fuerza y la «tensión máxima» a la que obliga seguirá «durante muchos meses».

Así lo alertado este jueves el vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, en la habitual reunión semanal del Consejo de Gobierno, en la que el Covid-19 ha vuelto a ser el protagonista, como en el último medio año. Y lo seguirá siendo también en la sociedad en su conjunto. «No creo que nos queden menos de otros seis meses en estas condiciones», ha apuntado Igea, médico de profesión, en una nueva llamada a no bajar la guardia.

«El confinamiento no es un castigo», ha insistido también la consejera de Sanidad, Verónica Casado, quien ha coincidido con su compañero en el Ejecutivo en insistir en que una vez levantadas las medidas aislamiento o restricciones que se han ido decretando -con el aval judicial posterior- «no puede ser que la gente ser relaje» y en unas «semanas» vuelta a la casilla de salida porque las situación se vuelve a complicar.

Sin citarlo, pero en la memoria, las localidades vallisoletanas de Íscar y Pedrajas de San Esteban. Fueron las primeras en ser confinadas. A comienzos de agosto comenzaron sus 14 días de aislamiento que dieron resultado y se redujeron los contagios. Pero un mes después, han vuelto a ser aisladas tras los nuevos repuntes en los casos de Covid-19.

Una llamada para el conjunto de Castilla y León y con mirada especial para los municipios que como Valladolid y Salamanca capital han dejado atrás desde este jueves sus medidas restrictivas -sobre todo de aforos- tras el elevado índice de contagios. Los casos siguen siendo muchos, pero con un crecimiento a menor ritmo. Por ejemplo, a orillas del Pisuerga se ha pasado de 1.500 nuevos en una semana a 500. Una reducción significativa, pero que también incida que el virus sigue, han insistido desde la Junta.,
La pandemia del Covid-19 está aquí. Por mucho que a finales de junio España saliera del estado de alarma que supuso la restricción de movimientos y que el arranque del verano parece que diese una tregua, la complicada situación generada por el virus lejos de desaparecer, sigue muy viva. De hecho, en esta segunda ola el impacto del coronavirus sigue azotando con fuerza y la «tensión máxima» a la que obliga seguirá «durante muchos meses».

Así lo alertado este jueves el vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, en la habitual reunión semanal del Consejo de Gobierno, en la que el Covid-19 ha vuelto a ser el protagonista, como en el último medio año. Y lo seguirá siendo también en la sociedad en su conjunto. «No creo que nos queden menos de otros seis meses en estas condiciones», ha apuntado Igea, médico de profesión, en una nueva llamada a no bajar la guardia.

«El confinamiento no es un castigo», ha insistido también la consejera de Sanidad, Verónica Casado, quien ha coincidido con su compañero en el Ejecutivo en insistir en que una vez levantadas las medidas aislamiento o restricciones que se han ido decretando -con el aval judicial posterior- «no puede ser que la gente ser relaje» y en unas «semanas» vuelta a la casilla de salida porque las situación se vuelve a complicar.

Sin citarlo, pero en la memoria, las localidades vallisoletanas de Íscar y Pedrajas de San Esteban. Fueron las primeras en ser confinadas. A comienzos de agosto comenzaron sus 14 días de aislamiento que dieron resultado y se redujeron los contagios. Pero un mes después, han vuelto a ser aisladas tras los nuevos repuntes en los casos de Covid-19.

Una llamada para el conjunto de Castilla y León y con mirada especial para los municipios que como Valladolid y Salamanca capital han dejado atrás desde este jueves sus medidas restrictivas -sobre todo de aforos- tras el elevado índice de contagios. Los casos siguen siendo muchos, pero con un crecimiento a menor ritmo. Por ejemplo, a orillas del Pisuerga se ha pasado de 1.500 nuevos en una semana a 500. Una reducción significativa, pero que también incida que el virus sigue, han insistido desde la Junta.

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