Vie. Abr 16th, 2021

¿Cómo sabes si alguien es alto o bajo? Por el número de centímetros que mide. ¿Cómo sabes si alguien tiene un grado de desarrollo interior mayor o menor? Por si está muy «trabajado» o poco. Éste es el otro uso del verbo trabajar, y por supuesto de los dos, el más importante; no el trabajo que haces fuera para crecer como profesional, sino el que realizas dentro para crecer como ser humano.

– ¿Alguien increpa a tu novia en la discoteca y tú te enciendes rápido? Poco trabajado.

– ¿Te controlas cuando alguien te provoca? Muy trabajado.

– ¿Sientes rabia contra alguien y ventilas tu ira? Poco trabajado. ¿Sientes la rabia pero domesticas la ira? Bastante trabajado. ¿Has alcanzado el nivel de altura interior que hace que ni sientas la rabia? Súper-trabajado.

– Un padre hace uso de palabras vulgares en el colegio de tus hijos. Tú te enfrentas a él y le dices cómo debería actuar con el objetivo de que cambie. Poco trabajado. Reconoces que tu responsabilidad no es aleccionar a ese padre, sino aprender a controlar tu deseo de hacerlo. Te controlas. Muy trabajado.

– Alguien viene a ti con la frase «no te vas a creer a quién le han puesto los cuernos». Muerdes el anzuelo y das rienda suelta a tu morbo. Poco trabajado. Reconoces que ceder a los cotilleos destruye, y respetar la vida de las personas, construye. Pides no saberlo y te vas. Muy trabajado.

– Has sido un cantante famoso en el pasado. Hoy te recluyes en tu casa porque te has creído tu propio personaje y no soportas que la gente te vea decadente. Poco trabajado. Trasciendes tu personaje y te apuntas a un curso que te permite crecer y relacionarte. Superas el qué dirán. Muy trabajado.

– Abres tus redes sociales, te encuentras cien comentarios positivos y uno negativo. Los positivos duran en tu mente un segundo. El negativo, todo el día. Poco trabajado. Eres consciente de que a quien no le gusta un comentario así es a tu ego. Lo entregas. Muy trabajado.

Para cada tentáculo del ego, desde la más simple pataleta hasta un caso grave, como puede ser arruinarse económicamente, hay alguien en esta tierra capaz de mantener la calma, y no por desinterés, sino por evolución. Y lo único que separa a esa gente del resto es lo trabajados que están. Esto es algo de una crucial importancia, ya que es la fórmula que desvincula nuestro nivel de felicidad de las circunstancias. Se puede ser feliz por dentro independientemente de lo que suceda por fuera. Pero sólo se consigue trabajando, no para cambiar a los demás, sino trabajándose para cambiar uno mismo.

El simple hecho de leer un libro como éste ya es una parte considerable de ese trabajo (sobre todo entendiendo que el efecto se produce cuando se lee más de una vez); y por supuesto todo eso requiere esfuerzo, pero lo bueno de ello es que el premio es enorme. Lo que explica este Peldaño (y todo el libro en conjunto) es la fórmula que consigue que nuestro nivel de felicidad no dependa de lo favorable o desfavorable que sea nuestra vida por fuera, sino de lo trabajados que estemos por dentro. Estar trabajado significa ni más ni menos que tener un enorme entrenamiento en detectar y controlar nuestra Bolsa Negra, el ego, e invertir en ese entrenamiento es posible que sea la inversión número uno que cada uno de nosotros pueda realizar.

— Anxo, pero entonces ¿esto se supone que será algo que tendré que hacer cada día durante el resto de mi vida?

— ¿Comes a diario? Pues el esfuerzo que requiere trabajarse es el mismo. Pero el premio es infinitamente mayor.

De todos los motivos por los que has venido a este mundo, el principal es… ser feliz

#88PeldañosGenteFeliz

La vida es un menú con tan sólo dos platos: o desarrollarse y crecer hacia arriba o no hacer nada y caer en picado.

@Anxo,
¿Cómo sabes si alguien es alto o bajo? Por el número de centímetros que mide. ¿Cómo sabes si alguien tiene un grado de desarrollo interior mayor o menor? Por si está muy «trabajado» o poco. Éste es el otro uso del verbo trabajar, y por supuesto de los dos, el más importante; no el trabajo que haces fuera para crecer como profesional, sino el que realizas dentro para crecer como ser humano.

– ¿Alguien increpa a tu novia en la discoteca y tú te enciendes rápido? Poco trabajado.

– ¿Te controlas cuando alguien te provoca? Muy trabajado.

– ¿Sientes rabia contra alguien y ventilas tu ira? Poco trabajado. ¿Sientes la rabia pero domesticas la ira? Bastante trabajado. ¿Has alcanzado el nivel de altura interior que hace que ni sientas la rabia? Súper-trabajado.

– Un padre hace uso de palabras vulgares en el colegio de tus hijos. Tú te enfrentas a él y le dices cómo debería actuar con el objetivo de que cambie. Poco trabajado. Reconoces que tu responsabilidad no es aleccionar a ese padre, sino aprender a controlar tu deseo de hacerlo. Te controlas. Muy trabajado.

– Alguien viene a ti con la frase «no te vas a creer a quién le han puesto los cuernos». Muerdes el anzuelo y das rienda suelta a tu morbo. Poco trabajado. Reconoces que ceder a los cotilleos destruye, y respetar la vida de las personas, construye. Pides no saberlo y te vas. Muy trabajado.

– Has sido un cantante famoso en el pasado. Hoy te recluyes en tu casa porque te has creído tu propio personaje y no soportas que la gente te vea decadente. Poco trabajado. Trasciendes tu personaje y te apuntas a un curso que te permite crecer y relacionarte. Superas el qué dirán. Muy trabajado.

– Abres tus redes sociales, te encuentras cien comentarios positivos y uno negativo. Los positivos duran en tu mente un segundo. El negativo, todo el día. Poco trabajado. Eres consciente de que a quien no le gusta un comentario así es a tu ego. Lo entregas. Muy trabajado.

Para cada tentáculo del ego, desde la más simple pataleta hasta un caso grave, como puede ser arruinarse económicamente, hay alguien en esta tierra capaz de mantener la calma, y no por desinterés, sino por evolución. Y lo único que separa a esa gente del resto es lo trabajados que están. Esto es algo de una crucial importancia, ya que es la fórmula que desvincula nuestro nivel de felicidad de las circunstancias. Se puede ser feliz por dentro independientemente de lo que suceda por fuera. Pero sólo se consigue trabajando, no para cambiar a los demás, sino trabajándose para cambiar uno mismo.

El simple hecho de leer un libro como éste ya es una parte considerable de ese trabajo (sobre todo entendiendo que el efecto se produce cuando se lee más de una vez); y por supuesto todo eso requiere esfuerzo, pero lo bueno de ello es que el premio es enorme. Lo que explica este Peldaño (y todo el libro en conjunto) es la fórmula que consigue que nuestro nivel de felicidad no dependa de lo favorable o desfavorable que sea nuestra vida por fuera, sino de lo trabajados que estemos por dentro. Estar trabajado significa ni más ni menos que tener un enorme entrenamiento en detectar y controlar nuestra Bolsa Negra, el ego, e invertir en ese entrenamiento es posible que sea la inversión número uno que cada uno de nosotros pueda realizar.

— Anxo, pero entonces ¿esto se supone que será algo que tendré que hacer cada día durante el resto de mi vida?

— ¿Comes a diario? Pues el esfuerzo que requiere trabajarse es el mismo. Pero el premio es infinitamente mayor.

De todos los motivos por los que has venido a este mundo, el principal es… ser feliz

#88PeldañosGenteFeliz

La vida es un menú con tan sólo dos platos: o desarrollarse y crecer hacia arriba o no hacer nada y caer en picado.

@Anxo

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