Sáb. Jun 19th, 2021

La triste noticia de que ayer por la tarde se localizara el cuerpo sin vida de Olivia, de 6 años, la mayor de las hermanas desaparecidas en Tenerife desde el pasado 27 de abril ha conmocionado a toda la sociedad. Muchas personas se preguntan cómo es posible que un padre pueda cometer una crueldad similar ante lo que parece ser un ataque directo hacia la madre de las niñas.

Pedro M. Paulino Matos, médico especialista en Psiquiatría y experto en trastorno bipolar, no duda en afirmar que es difícil responder a esta cuestión de forma concreta, «pero, de forma general, podemos pensar que por la mente de esa persona va un intenso sentimiento y deseos de odio, rabia e impotencia ante su situación vital y frente al mundo y entorno».

¿Por qué el odio puede ser tan grande hacia la pareja como para cometer este tipo de actos?

El odio lo podemos definir como un sentimiento al igual que el amor. Nos puede mover y modular nuestros actos y conductas. No se trata de que ese odio sea de alta o baja intensidad, sino que nos puede llevar a tener comportamientos que en otras circunstancias no los tendríamos. Eso, por ejemplo, se puede observar en los delitos de odio en los que un conyugue mata al otro.

Si los hechos han sido tan meticulosamente planificados, ¿se trata de una persona con enfermedad mental?

Hay actos delictivos que se comenten de forma impulsiva y no planificada. En otros casos, como aparentemente parece que ser en este episodio, podría existir una planificación. El que sea planificado o no, no necesariamente conlleva que la persona tenga una enfermedad mental. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de sacar la conclusión de que quien comete este tipo de actos tiene que tener una enfermedad mental.

¿Por qué es tan difícil prevenir este tipo de comportamientos?

Dado que parece existir un componente de planificación y voluntariedad es difícil preverlo, salvo que la persona lo cuente o lo comunique a algún amigo, familiar o profesional. Uno puede sospecharlo según el estado de la persona, el riesgo potencial, inidicios que hagan saltar las alarmas pero, al final, hay una parte voluntaria.

¿Son personas que no quieren a sus hijos?

Esta es una buena pregunta dado que son actos complejos de entender y que a todos, en general, nos resultan chocantes. En mi opinión, la rabia, la frustración, los deseos de venganza hacia el otro progenitor superan los sentimientos que tengan hacia sus hijos.

¿Suelen sentir después arrepentimiento?

En la práctica clínica diaria se ven respuestas dispares. Claro está que pueden estar presentes algunas condiciones médicas y psiquiátricas que afectan a la capacidad de la persona de ver la realidad y que asuma la responsabilidad de sus actos. Se dan casos en los que en un momento agudo de la enfermedad mental la persona comete actos de los que no es plenamente consciente y una vez estabilizados, sí lo es y entonces pueden expresar arrepentimiento.

Hay otros problemas mentales, como pueden ser trastornos de personalidad o psicopatía en los que la persona no siente ni verbaliza arrepentimiento. Debemos tener en cuenta que el concepto de enfermedades mentales es muy amplio y puede abarcar muchos problemas, desde la ansiedad o depresión hasta trastornos de personalidad o psicóticos. Todos ellos en distinta medida pueden influir en nuestra capacidad de reacción, actos y en el arrepentimiento posterior.,
La triste noticia de que ayer por la tarde se localizara el cuerpo sin vida de Olivia, de 6 años, la mayor de las hermanas desaparecidas en Tenerife desde el pasado 27 de abril ha conmocionado a toda la sociedad. Muchas personas se preguntan cómo es posible que un padre pueda cometer una crueldad similar ante lo que parece ser un ataque directo hacia la madre de las niñas.

Pedro M. Paulino Matos, médico especialista en Psiquiatría y experto en trastorno bipolar, no duda en afirmar que es difícil responder a esta cuestión de forma concreta, «pero, de forma general, podemos pensar que por la mente de esa persona va un intenso sentimiento y deseos de odio, rabia e impotencia ante su situación vital y frente al mundo y entorno».

¿Por qué el odio puede ser tan grande hacia la pareja como para cometer este tipo de actos?

El odio lo podemos definir como un sentimiento al igual que el amor. Nos puede mover y modular nuestros actos y conductas. No se trata de que ese odio sea de alta o baja intensidad, sino que nos puede llevar a tener comportamientos que en otras circunstancias no los tendríamos. Eso, por ejemplo, se puede observar en los delitos de odio en los que un conyugue mata al otro.

Si los hechos han sido tan meticulosamente planificados, ¿se trata de una persona con enfermedad mental?

Hay actos delictivos que se comenten de forma impulsiva y no planificada. En otros casos, como aparentemente parece que ser en este episodio, podría existir una planificación. El que sea planificado o no, no necesariamente conlleva que la persona tenga una enfermedad mental. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de sacar la conclusión de que quien comete este tipo de actos tiene que tener una enfermedad mental.

¿Por qué es tan difícil prevenir este tipo de comportamientos?

Dado que parece existir un componente de planificación y voluntariedad es difícil preverlo, salvo que la persona lo cuente o lo comunique a algún amigo, familiar o profesional. Uno puede sospecharlo según el estado de la persona, el riesgo potencial, inidicios que hagan saltar las alarmas pero, al final, hay una parte voluntaria.

¿Son personas que no quieren a sus hijos?

Esta es una buena pregunta dado que son actos complejos de entender y que a todos, en general, nos resultan chocantes. En mi opinión, la rabia, la frustración, los deseos de venganza hacia el otro progenitor superan los sentimientos que tengan hacia sus hijos.

¿Suelen sentir después arrepentimiento?

En la práctica clínica diaria se ven respuestas dispares. Claro está que pueden estar presentes algunas condiciones médicas y psiquiátricas que afectan a la capacidad de la persona de ver la realidad y que asuma la responsabilidad de sus actos. Se dan casos en los que en un momento agudo de la enfermedad mental la persona comete actos de los que no es plenamente consciente y una vez estabilizados, sí lo es y entonces pueden expresar arrepentimiento.

Hay otros problemas mentales, como pueden ser trastornos de personalidad o psicopatía en los que la persona no siente ni verbaliza arrepentimiento. Debemos tener en cuenta que el concepto de enfermedades mentales es muy amplio y puede abarcar muchos problemas, desde la ansiedad o depresión hasta trastornos de personalidad o psicóticos. Todos ellos en distinta medida pueden influir en nuestra capacidad de reacción, actos y en el arrepentimiento posterior.

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