Sáb. May 8th, 2021

Aunque el nombre de Rihanna (32 años) viene del Corán, se ve que la artista de Barbados no está muy puesta en asuntos islámicos. Y estos últimos días le está costado caro: miles de musulmanes de todo el mundo le están criticando, insultando o incluso amenazando de muerte por incluir un texto sagrado en la música que eligió para el desfile virtual de su marca de lencería Savage X Fenty, celebrado el viernes 2 de octubre en Los Ángeles y al que únicamente se tuvo acceso a través de la plataforma Amazon Prime. Fue precisamente durante su intervención estelar en el evento cuando se produjo la blasfemia. Mientras ella se contoneaba en el escenario mostrando lo mejor de sus sensuales creaciones, por los altavoces sonaba una canción de la artista de música electrónica Coucou Chloe llamada «Doom», en la que se puede oír la narración de un hadiz. Los hadices son, en el Islam, textos sagrados que representan las tradiciones o dichos del profeta Mahoma.

Los musulmanes más ortodoxos, evidentemente ofendidos, han identificado a quién pertenece el audio que reproduce el hadiz: un predicador kuwaití llamado Mishary bin Rashid Alafasy, con casi 15 millones de seguidores en Twitter y quien, de momento, no se ha pronunciado en sus redes. Pero sí muchos de sus correligionarios, y no sólo ellos. Miles de internautas occidentales también se están sumando a las críticas a Rihanna, reprochándole su insensatez precisamente en un evento alabado por llevar la etiqueta de la inclusión y la tolerancia. De hecho, las creaciones lenceras de Rihanna no solo fueron lucidas por top models como Irina Shayk, Bella Hadid o Cara Delevingne, sino también por un nutrido grupo de mujeres de tallas grandes como la modelo Paloma Elsesser o Lizzo, la rapera de moda.

Rihanna posando con otro atuendo para su colección, Savage x Fenty

Savage X Fenty/Amazon Prime
Borrada de las plataformas
La propia Coucou Chloe, autora de la canción de la discordia, salió enseguida al paso de las acusaciones mostrándose avergonzada y reconociedo que «‘‘Doom’’ fue creada usando samples de música dance que encontré en internet y, en ese momento, no sabía que esos samples usaban el texto de un hadiz islámico». Poco después, se apresuró a eliminar la canción de todas las plataformas de streaming.

No es la primera vez que Rihanna se mete en líos con el Islam. En 2009, grupos extremistas de Malasia exigieron que se cancelara su gira por el país, al considerar que su presencia era «una ofensa a la cultura oriental y un desprestigio para los artistas locales». A pesar de la lluvia de amenazas de muerte, ella no se echó atrás y prometió «ser una chica buena» cuando actuara allí. Pero finalmente los conciertos se aplazaron porque, poco antes del viaje, sufrió una brutal agresión de su novio de entonces, Chris Brown, un maltratador de manual y un sádico de primera. Unos meses después de dictarse la orden de alejamiento contra él, la incumplió presentándose vestido como un terrorista islámico en una fiesta de disfraces a la que había acudido Rihanna.

En 2013 la intérprete de «Umbrella» tuvo otro traspié con los musulmanes. No se le ocurrió otra cosa que hacer una sesión de fotos en la Mezquita Sheikh Zayed de Abu Dabi, y a pesar de cumplir con el protocolo de vestimenta (cubierta con un hiyab), sus sugerentes poses y su mirada seductora provocaron su expulsión del lugar y una nueva controversia internacional. Igual que el reciente episodio del Savage X Fenty, aquel fue un capricho de diva ignorante.

Sin ánimo de ofende
Pero Rihanna no parece querer provocar intencionadamente a los musulmanes. De hecho, en 2017 se enfrentó a Donald Trump, a quien tildó de «cerdo inmoral», después de que prohibiera la entrada de refugiados sirios en EE.UU. Por eso, era de esperar que pidiera perdón cuando la furia ya estaba desatada, a través de una disculpa oficial por lo que considera un «gran descuido, que fue involuntario (…). De verdad que ha sido un error por falta de cuidado».

Acostumbrada a lidiar con la polémica en asuntos musicales y sentimentales, Rihanna acaba de cometer su primer gran error en una industria especialmente sensible a las ofensas de este calibre, pero en la que ella se mueve como pez en el agua desde que en 2014 registrara su apellido, Fenty, para usarlo como marca de ropa y cosmética, asociándose al grupo LVMH. Hoy, su compañía está valorada en 2.500 millones de euros y ella es la cantante más rica del planeta con una fortuna personal de más de 530 millones.,
Aunque el nombre de Rihanna (32 años) viene del Corán, se ve que la artista de Barbados no está muy puesta en asuntos islámicos. Y estos últimos días le está costado caro: miles de musulmanes de todo el mundo le están criticando, insultando o incluso amenazando de muerte por incluir un texto sagrado en la música que eligió para el desfile virtual de su marca de lencería Savage X Fenty, celebrado el viernes 2 de octubre en Los Ángeles y al que únicamente se tuvo acceso a través de la plataforma Amazon Prime. Fue precisamente durante su intervención estelar en el evento cuando se produjo la blasfemia. Mientras ella se contoneaba en el escenario mostrando lo mejor de sus sensuales creaciones, por los altavoces sonaba una canción de la artista de música electrónica Coucou Chloe llamada «Doom», en la que se puede oír la narración de un hadiz. Los hadices son, en el Islam, textos sagrados que representan las tradiciones o dichos del profeta Mahoma.

Los musulmanes más ortodoxos, evidentemente ofendidos, han identificado a quién pertenece el audio que reproduce el hadiz: un predicador kuwaití llamado Mishary bin Rashid Alafasy, con casi 15 millones de seguidores en Twitter y quien, de momento, no se ha pronunciado en sus redes. Pero sí muchos de sus correligionarios, y no sólo ellos. Miles de internautas occidentales también se están sumando a las críticas a Rihanna, reprochándole su insensatez precisamente en un evento alabado por llevar la etiqueta de la inclusión y la tolerancia. De hecho, las creaciones lenceras de Rihanna no solo fueron lucidas por top models como Irina Shayk, Bella Hadid o Cara Delevingne, sino también por un nutrido grupo de mujeres de tallas grandes como la modelo Paloma Elsesser o Lizzo, la rapera de moda.

Rihanna posando con otro atuendo para su colección, Savage x Fenty

Savage X Fenty/Amazon Prime
Borrada de las plataformas
La propia Coucou Chloe, autora de la canción de la discordia, salió enseguida al paso de las acusaciones mostrándose avergonzada y reconociedo que «‘‘Doom’’ fue creada usando samples de música dance que encontré en internet y, en ese momento, no sabía que esos samples usaban el texto de un hadiz islámico». Poco después, se apresuró a eliminar la canción de todas las plataformas de streaming.

No es la primera vez que Rihanna se mete en líos con el Islam. En 2009, grupos extremistas de Malasia exigieron que se cancelara su gira por el país, al considerar que su presencia era «una ofensa a la cultura oriental y un desprestigio para los artistas locales». A pesar de la lluvia de amenazas de muerte, ella no se echó atrás y prometió «ser una chica buena» cuando actuara allí. Pero finalmente los conciertos se aplazaron porque, poco antes del viaje, sufrió una brutal agresión de su novio de entonces, Chris Brown, un maltratador de manual y un sádico de primera. Unos meses después de dictarse la orden de alejamiento contra él, la incumplió presentándose vestido como un terrorista islámico en una fiesta de disfraces a la que había acudido Rihanna.

En 2013 la intérprete de «Umbrella» tuvo otro traspié con los musulmanes. No se le ocurrió otra cosa que hacer una sesión de fotos en la Mezquita Sheikh Zayed de Abu Dabi, y a pesar de cumplir con el protocolo de vestimenta (cubierta con un hiyab), sus sugerentes poses y su mirada seductora provocaron su expulsión del lugar y una nueva controversia internacional. Igual que el reciente episodio del Savage X Fenty, aquel fue un capricho de diva ignorante.

Sin ánimo de ofende
Pero Rihanna no parece querer provocar intencionadamente a los musulmanes. De hecho, en 2017 se enfrentó a Donald Trump, a quien tildó de «cerdo inmoral», después de que prohibiera la entrada de refugiados sirios en EE.UU. Por eso, era de esperar que pidiera perdón cuando la furia ya estaba desatada, a través de una disculpa oficial por lo que considera un «gran descuido, que fue involuntario (…). De verdad que ha sido un error por falta de cuidado».

Acostumbrada a lidiar con la polémica en asuntos musicales y sentimentales, Rihanna acaba de cometer su primer gran error en una industria especialmente sensible a las ofensas de este calibre, pero en la que ella se mueve como pez en el agua desde que en 2014 registrara su apellido, Fenty, para usarlo como marca de ropa y cosmética, asociándose al grupo LVMH. Hoy, su compañía está valorada en 2.500 millones de euros y ella es la cantante más rica del planeta con una fortuna personal de más de 530 millones.

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