Dom. May 9th, 2021

Pegados a la realidad de los periódicos como un chicle entre sus páginas, Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña siguen escarbando en la negrura de un sistema que sobrepasa a la mejor de las ficciones. Con «Antidisturbios», los creadores de «El reino» (siete Goyas en 2018) hacen otra inmersión en ese pozo de miserias que son los mundos del poder. Dejan fuera, eso sí, los prejuicios, los dogmas y las afectaciones. Porque en un momento en el que el cine de autor está ausente y las productoras apuestan más por la evasión que por la calle, Sorogoyen y Peña, autores como pocos, encuentran su victoria en un «thriller» de esos que antes se decía que dejan al borde de la butaca y que ahora sacuden en el sofá del salón: seis capítulos de cincuenta minutos que ayer se presentaron como proyección especial dentro de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

«Ves la cartelera y lo que suele funcionar da una visión “naif” del mundo, ya sea terror, superhéroes o comedias. El cine se está despegando de querer contar lo que ocurre realmente a pie de calle», cuenta a ABC Rodrigo Sorogoyen, que vive inmerso en los vaivenes de la agenda del festival. Le da la réplica Isabel Peña, guionista y cerebro lejos del foco, que recuerda a Saura y Berlanga: «El cine de los sesenta y setenta, aunque fueran comedias o pequeños dramas familiares, siempre estaba ligado a la España de su tiempo. Y eso sí que se ha perdido. Porque ese era el cine comercial de la época», lamenta. Aunque lo suyo está muy lejos de ser un pequeño drama: pura acción con los gritos y los porrazos de Raúl Arévalo, Álex García, Roberto Álamo, Hovik Keuchkerian, Raúl Prieto y Patrick Criado, y la inteligencia del descubrimiento de Vicky Luengo. Ellos son la cara de un guión que se sumerge hasta las fosas.

El reino

A través de estos seis peones de un juego de ajedrez en el que a ratos son víctimas y en otros verdugos, «Antidisturbios» pasa del desahucio que narra el primer capítulo hasta la raíz de la corrupción -Villarejo incluido- de los siguientes, pasando por las cuitas de poder dentro de la Policía. Todo a través de un paisaje y un paisanaje reconocible.

Tramas conocidas
«La corrupción es un tema tan narrativo… Tendríamos que esforzarnos por no hablar de ella, porque va rimando con los temas de los que queremos hablar», cuenta Peña. Para eso vuelven a tirar de la trama “Persika”, que, aunque suena a causa abierta en la Audiencia Nacional, es ficticia y la inventaron para «El reino». Un juego para mostrar que las raíces corruptas de aquel personaje de Antonio de la Torre que buscaba libretas en 2008 alcanzan a las ramas de «Antidisturbios», que transcurre en el año 2016.

«La gente menos interesada en ver ficción de una manera saludable seguramente caerá en mil críticas, pero porque estamos en la era de las críticas, en la época de criticarlo todo»Rodrigo Sorogoyen, Cineasta
Sorogoyen, Rui, para Peña y amigos, no ha cumplido cuarenta años, pero sus películas suman cuarenta nominaciones a los Goya. Ha ganado mejor director, mejor guion y mejor corto, con «Madre», que le llevó a los Oscar. Un director ambicioso que con cada proyecto ha ido a más. «Es el mejor del mundo, no solo de España», decía Roberto Álamo cuando ya rodó para él «Que Dios nos perdone». «Este loco es un genio», reafirma ahora Hovik Keuchkerian. Más allá de la hipérbole inflamada por el éxito del estreno, algo de eso debe de haber cuando los siete protagonistas se han mimetizado tanto con sus personajes que ayer, tras un encontronazo en la rueda de prensa con alguien que preguntó por la «humanización» de la Policía, Raúl Arévalo y Hovik saltaron a defenderlos.

«Soy ambicioso a la hora de contar la historia del mejor modo posible. Es la manera, y espero que no cambie, en la que entiendo nuestra profesión», apunta el director, que antes de cualquier polémica ya advirtió a ABC: «La gente menos interesada en ver ficción de una manera saludable seguramente caerá en mil críticas, pero porque estamos en la era de las críticas, en la época de criticarlo todo», lamenta.

Esa ambición le ha llevado a sacudir a todo un festival de cine con su serie. También, a tocar sin prejuicios y a bocados los temas que llenan las páginas de los periódicos de una manera que nadie lo había hecho en la última década. «Lo que está claro es que en el cine vamos a contar más pronto la pandemia que la corrupción», apunta sobre un sistema donde pocos productores arriesgan. Mientras, Rui y Peña, Peña y Rui, seguirán buceando en la actualidad. Lo necesitan: habrá segunda temporada de «Antidisturbios».,
Pegados a la realidad de los periódicos como un chicle entre sus páginas, Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña siguen escarbando en la negrura de un sistema que sobrepasa a la mejor de las ficciones. Con «Antidisturbios», los creadores de «El reino» (siete Goyas en 2018) hacen otra inmersión en ese pozo de miserias que son los mundos del poder. Dejan fuera, eso sí, los prejuicios, los dogmas y las afectaciones. Porque en un momento en el que el cine de autor está ausente y las productoras apuestan más por la evasión que por la calle, Sorogoyen y Peña, autores como pocos, encuentran su victoria en un «thriller» de esos que antes se decía que dejan al borde de la butaca y que ahora sacuden en el sofá del salón: seis capítulos de cincuenta minutos que ayer se presentaron como proyección especial dentro de la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

«Ves la cartelera y lo que suele funcionar da una visión “naif” del mundo, ya sea terror, superhéroes o comedias. El cine se está despegando de querer contar lo que ocurre realmente a pie de calle», cuenta a ABC Rodrigo Sorogoyen, que vive inmerso en los vaivenes de la agenda del festival. Le da la réplica Isabel Peña, guionista y cerebro lejos del foco, que recuerda a Saura y Berlanga: «El cine de los sesenta y setenta, aunque fueran comedias o pequeños dramas familiares, siempre estaba ligado a la España de su tiempo. Y eso sí que se ha perdido. Porque ese era el cine comercial de la época», lamenta. Aunque lo suyo está muy lejos de ser un pequeño drama: pura acción con los gritos y los porrazos de Raúl Arévalo, Álex García, Roberto Álamo, Hovik Keuchkerian, Raúl Prieto y Patrick Criado, y la inteligencia del descubrimiento de Vicky Luengo. Ellos son la cara de un guión que se sumerge hasta las fosas.

El reino

A través de estos seis peones de un juego de ajedrez en el que a ratos son víctimas y en otros verdugos, «Antidisturbios» pasa del desahucio que narra el primer capítulo hasta la raíz de la corrupción -Villarejo incluido- de los siguientes, pasando por las cuitas de poder dentro de la Policía. Todo a través de un paisaje y un paisanaje reconocible.

Tramas conocidas
«La corrupción es un tema tan narrativo… Tendríamos que esforzarnos por no hablar de ella, porque va rimando con los temas de los que queremos hablar», cuenta Peña. Para eso vuelven a tirar de la trama “Persika”, que, aunque suena a causa abierta en la Audiencia Nacional, es ficticia y la inventaron para «El reino». Un juego para mostrar que las raíces corruptas de aquel personaje de Antonio de la Torre que buscaba libretas en 2008 alcanzan a las ramas de «Antidisturbios», que transcurre en el año 2016.

«La gente menos interesada en ver ficción de una manera saludable seguramente caerá en mil críticas, pero porque estamos en la era de las críticas, en la época de criticarlo todo»Rodrigo Sorogoyen, Cineasta
Sorogoyen, Rui, para Peña y amigos, no ha cumplido cuarenta años, pero sus películas suman cuarenta nominaciones a los Goya. Ha ganado mejor director, mejor guion y mejor corto, con «Madre», que le llevó a los Oscar. Un director ambicioso que con cada proyecto ha ido a más. «Es el mejor del mundo, no solo de España», decía Roberto Álamo cuando ya rodó para él «Que Dios nos perdone». «Este loco es un genio», reafirma ahora Hovik Keuchkerian. Más allá de la hipérbole inflamada por el éxito del estreno, algo de eso debe de haber cuando los siete protagonistas se han mimetizado tanto con sus personajes que ayer, tras un encontronazo en la rueda de prensa con alguien que preguntó por la «humanización» de la Policía, Raúl Arévalo y Hovik saltaron a defenderlos.

«Soy ambicioso a la hora de contar la historia del mejor modo posible. Es la manera, y espero que no cambie, en la que entiendo nuestra profesión», apunta el director, que antes de cualquier polémica ya advirtió a ABC: «La gente menos interesada en ver ficción de una manera saludable seguramente caerá en mil críticas, pero porque estamos en la era de las críticas, en la época de criticarlo todo», lamenta.

Esa ambición le ha llevado a sacudir a todo un festival de cine con su serie. También, a tocar sin prejuicios y a bocados los temas que llenan las páginas de los periódicos de una manera que nadie lo había hecho en la última década. «Lo que está claro es que en el cine vamos a contar más pronto la pandemia que la corrupción», apunta sobre un sistema donde pocos productores arriesgan. Mientras, Rui y Peña, Peña y Rui, seguirán buceando en la actualidad. Lo necesitan: habrá segunda temporada de «Antidisturbios».

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