Lun. Ago 2nd, 2021

Tears for Fears presentó sus credenciales ante el público en 1983 a través de The Hurting, su álbum debut, que dejaba ver a una banda hacedora de muy interesantes canciones. Aquella promesa musical británica finalmente se convirtió en toda una realidad cuando en 1985 lanzó Songs From The Big Chair, su segundo trabajo discográfico que le permitió colocarse en la cima del mundo mediante dos hits rotundos y consagratorios: “Everybody Wants to Rule the World” y, en especial, “Shout”.
Si bien el primer corte de difusión del disco, “Mothers Talk”, mostraba al grupo liderado por Roland Orzabal y Curt Smith en una veta renovada y un tanto más extrovertida en comparación con la atmósfera que envolvió a su ópera prima, fue “Shout”, el segundo tema promocional, el que causó un impacto definitivo tanto en ellos, en su rol de compositores, como en el público a nivel internacional. La canción en cuestión cautivaba por sus potentes acordes, una percusión sólida, un solo de bajo sintetizado y un riff de sintetizador con tonos vocales, además de un extenso solo de guitarra, aspecto hasta ese entonces un tanto inusual en el estilo patentado por Tears for Fears.
Lanzado como simple a fines de 1984, “Shout” se transformó en un éxito inmediato, siendo el sexto del grupo en ingresar al Top 40 del Reino Unido y alcanzando el cuarto puesto en enero de 1985. Algunos meses después llegaría al primer lugar del Billboard Hot 100 de Estados Unidos, posición que mantuvo durante tres semanas. El suceso del tema fue tal que no sólo arribó a las primeras posiciones de los charts en otros países europeos y americanos sino que se transformó en uno de los más populares de 1985 y emblemáticos de toda la década del ochenta.
La excelente respuesta del público hacia Song From The Big Chair impulsó a la banda a realizar extensas giras mundiales, una de las cuales la depositó por primera vez en Argentina con un show celebrado el 23 de enero de 1990 en el estadio de Vélez Sarsfield bajo una lluvia torrencial. No obstante, el propio Orzabal se mostró sorprendido por la repercusión de “Shout”, una pieza que, desde su gestación, simplemente la consideró como potable para formar parte del álbum.
“El tema lo compuse en mi habitación sólo con un pequeño sintetizador y una caja de ritmos”, recuerda. “En principio tenía nada más que el estribillo, que era muy repetitivo, casi como un mantra. Se lo hice escuchar a Ian Stanley, nuestro tecladista, y al productor Chris Hughes para que me den una opinión. Yo lo veía sólo como un buen tema para sumar al disco pero después de escucharlo ambos estaban convencidos de que sería un éxito mundial”.
Afiche promocional de “Shout”, de Tears for Fears
Ya desde su álbum debut, Tears for Fears denotó una clara inclinación por letras profundas y serias. Y si bien nunca se consideró un grupo político o activista, como por ejemplo U2, en “Shout” centró el foco de atención en la realidad internacional de aquel entonces.
“Mucha gente piensa que ‘Shout’ es solo otra canción sobre la teoría del grito primario, como si fuera una continuación del perfil lírico del primer álbum. En realidad, está más centrada e impulsada por la protesta política. Salió en 1984 cuando mucha gente todavía estaba preocupada por las secuelas de la Guerra Fría, así que básicamente la canción surgió como un estímulo para protestar”, explicó Orzabal en su momento a lo que Smith agregó: ” No es una protesta vacía o por qué sí, sino que alienta a las personas a no hacer cosas sin cuestionarlas. Muchas veces la gente actúa sin pensar porque así es como gran parte de la sociedad suele manejarse. Diría entonces que es una canción muy amplia, general, sobre la forma en que el público acepta cualquier viejo dolor o sufrimiento que se abalanza sobre él”.
Bajo la dirección de Nigel Dick, a fines de 1984 el grupo rodó el video respectivo de “Shout” con imágenes al aire libre tomadas en Durdle Door, el arco natural de piedra caliza situado en las costas británicas de Dorset, como así también dentro del estudio de grabación en compañía de su formación completa, amigos y familiares. Tanto este clip como el de “Everybody Wants to Rule the World” colaboraron sobremanera en la tarea de establecer y consolidar a la banda en Estados Unidos gracias a la enorme difusión brindada por el canal de videos musicales MTV.
Algunos años después, el tema volvió a cobrar dimensión por intermedio de nuevas y variadas versiones, entre ellas las de Concrete Blonde (1994), Disturbed (2000) y Alexis Jordan (2011). Sin embargo, una de las revisiones más exitosas de “Shout” fue la que se utilizó como base de un himno no oficial en apoyo a la selección inglesa de fútbol para el mundial Sudáfrica 2010. Se llamó “Shout for England”, la cantaron Dizzee Rascal y James Corden y la canción combinó elementos del hit de Tears for Fears con nuevos versos relacionados con la Copa del Mundo. Claro, la canción llegó al puesto número uno de los charts británicos a los pocos días de ser lanzada. Sin dudas, un destino que Roland Orzabal y Curt Smith jamás imaginaron para una de sus más grandes y recordadas creaciones.,

Tears for Fears presentó sus credenciales ante el público en 1983 a través de The Hurting, su álbum debut, que dejaba ver a una banda hacedora de muy interesantes canciones. Aquella promesa musical británica finalmente se convirtió en toda una realidad cuando en 1985 lanzó Songs From The Big Chair, su segundo trabajo discográfico que le permitió colocarse en la cima del mundo mediante dos hits rotundos y consagratorios: “Everybody Wants to Rule the World” y, en especial, “Shout”.

Si bien el primer corte de difusión del disco, “Mothers Talk”, mostraba al grupo liderado por Roland Orzabal y Curt Smith en una veta renovada y un tanto más extrovertida en comparación con la atmósfera que envolvió a su ópera prima, fue “Shout”, el segundo tema promocional, el que causó un impacto definitivo tanto en ellos, en su rol de compositores, como en el público a nivel internacional. La canción en cuestión cautivaba por sus potentes acordes, una percusión sólida, un solo de bajo sintetizado y un riff de sintetizador con tonos vocales, además de un extenso solo de guitarra, aspecto hasta ese entonces un tanto inusual en el estilo patentado por Tears for Fears.

Lanzado como simple a fines de 1984, “Shout” se transformó en un éxito inmediato, siendo el sexto del grupo en ingresar al Top 40 del Reino Unido y alcanzando el cuarto puesto en enero de 1985. Algunos meses después llegaría al primer lugar del Billboard Hot 100 de Estados Unidos, posición que mantuvo durante tres semanas. El suceso del tema fue tal que no sólo arribó a las primeras posiciones de los charts en otros países europeos y americanos sino que se transformó en uno de los más populares de 1985 y emblemáticos de toda la década del ochenta.

La excelente respuesta del público hacia Song From The Big Chair impulsó a la banda a realizar extensas giras mundiales, una de las cuales la depositó por primera vez en Argentina con un show celebrado el 23 de enero de 1990 en el estadio de Vélez Sarsfield bajo una lluvia torrencial. No obstante, el propio Orzabal se mostró sorprendido por la repercusión de “Shout”, una pieza que, desde su gestación, simplemente la consideró como potable para formar parte del álbum.

“El tema lo compuse en mi habitación sólo con un pequeño sintetizador y una caja de ritmos”, recuerda. “En principio tenía nada más que el estribillo, que era muy repetitivo, casi como un mantra. Se lo hice escuchar a Ian Stanley, nuestro tecladista, y al productor Chris Hughes para que me den una opinión. Yo lo veía sólo como un buen tema para sumar al disco pero después de escucharlo ambos estaban convencidos de que sería un éxito mundial”.

Afiche promocional de "Shout", de Tears for Fears

Afiche promocional de “Shout”, de Tears for Fears

Ya desde su álbum debut, Tears for Fears denotó una clara inclinación por letras profundas y serias. Y si bien nunca se consideró un grupo político o activista, como por ejemplo U2, en “Shout” centró el foco de atención en la realidad internacional de aquel entonces.

“Mucha gente piensa que ‘Shout’ es solo otra canción sobre la teoría del grito primario, como si fuera una continuación del perfil lírico del primer álbum. En realidad, está más centrada e impulsada por la protesta política. Salió en 1984 cuando mucha gente todavía estaba preocupada por las secuelas de la Guerra Fría, así que básicamente la canción surgió como un estímulo para protestar”, explicó Orzabal en su momento a lo que Smith agregó: ” No es una protesta vacía o por qué sí, sino que alienta a las personas a no hacer cosas sin cuestionarlas. Muchas veces la gente actúa sin pensar porque así es como gran parte de la sociedad suele manejarse. Diría entonces que es una canción muy amplia, general, sobre la forma en que el público acepta cualquier viejo dolor o sufrimiento que se abalanza sobre él”.

Bajo la dirección de Nigel Dick, a fines de 1984 el grupo rodó el video respectivo de “Shout” con imágenes al aire libre tomadas en Durdle Door, el arco natural de piedra caliza situado en las costas británicas de Dorset, como así también dentro del estudio de grabación en compañía de su formación completa, amigos y familiares. Tanto este clip como el de “Everybody Wants to Rule the World” colaboraron sobremanera en la tarea de establecer y consolidar a la banda en Estados Unidos gracias a la enorme difusión brindada por el canal de videos musicales MTV.

Algunos años después, el tema volvió a cobrar dimensión por intermedio de nuevas y variadas versiones, entre ellas las de Concrete Blonde (1994), Disturbed (2000) y Alexis Jordan (2011). Sin embargo, una de las revisiones más exitosas de “Shout” fue la que se utilizó como base de un himno no oficial en apoyo a la selección inglesa de fútbol para el mundial Sudáfrica 2010. Se llamó “Shout for England”, la cantaron Dizzee Rascal y James Corden y la canción combinó elementos del hit de Tears for Fears con nuevos versos relacionados con la Copa del Mundo. Claro, la canción llegó al puesto número uno de los charts británicos a los pocos días de ser lanzada. Sin dudas, un destino que Roland Orzabal y Curt Smith jamás imaginaron para una de sus más grandes y recordadas creaciones.

Por