Mar. May 18th, 2021

Susana Ollero y María Ruiz son el rostro amable y femenino de Trece. La primera acompaña a José Luis Pérez y la segunda a Antonio Jiménez, dos de los pesos pesados de la cadena. Ellas han ido ganando protagonismo y su concurso es esencial en el horario nocturno. Ruiz copresenta «Trece al día», a las nueve de la noche, y Ollero toma el relevo a las diez, en «El cascabel».

De trayectorias profesionales muy diferentes, si en algo coinciden es en aplaudir el giro social y hacia la moderación que ha dado en los últimos tiempos la cadena del grupo Cope. Y en hablar bien de sus respectivos jefes, todo indica que con sinceridad.

«Trabajar con José Luis es muy fácil», asegura María Ruiz. «Ha sido fundamental. Siempre que empiezas, necesitas que te den confianza. Él me la ha dado toda. Me apoya muchísimo».

«Tengo al lado al maestro de la improvisación», presume Susana Ollero. «Yo entro al plató con documentación de 50 folios y él con tres. Lo tiene todo en la cabeza, es una máquina de improvisar. Sabe preguntar, hilar un argumento con otro… Es como hacer un máster cada noche», describe.

«El cascabel» ha ampliado horario. Ahora empieza a las 22.00 y termina a las 0.30. «Son dos horas y media en directo en las que hemos restado peso al debate político y aumentado el magacín de actualidad con información de todo tipo, sobre todo de servicio público», explica Ollero. «Aún estamos estrenando secciones cada semana, con algunas de nutrición, economía práctica, información policial… y sobre todo vemos mucha cara de reportero, para que el espectador esté bien informado», añade la presentadora.

Menos política
Algunos cambios, como la reducción de gente en el plató, obedecen a las medidas de precaución, pero Ollero cree que sin el coronavirus «la dinámica sería la misma: dar valor al servicio público y restar algo a la política». «Queremos estar al lado del espectador, contarle todo lo que ha pasado en el día, sin centrarnos en la política».

María Ruiz también cree que es necesario rebajar la tensión: «No hay que olvidar que Trece pertenece a la Conferencia Episcopal y la Iglesia tiene que hacer lo que hace, tratar de no marcarse políticamente y ser neutral. Todos somos iguales y se trata de vivir juntos. Sí percibo ese cambio en la cadena, creo que va por ahí».

La presentadora de «Trece al día» sufre por el odio que palpa en la sociedad: «Cada vez más. No sé quién lo está alentando. Uno puede tener unas ideas, pero ahora hay demasiada polarización. Tampoco sé a quién beneficia esto, pero nos perjudica a todos».

Susana Ollero, por su parte, confiesa que su formato soñado sería volver a hacer programas para niños. «Son la parte más blanca, honesta y divertida. Es improvisación pura, lo más fresco. También es lo más cansado del mundo. Te exprimen la energía, pero vuelves feliz». Con los políticos es distinto: «Tenemos un periodismo de declaración. Al final es poner la grabadora, pedir un titular y eso es lo que cuenta. Estoy bastante cansada de los políticos. Solo cuentan cosas para los periodistas, no para el ciudadano. Con 23 años empecé a cubrir Congreso y Senado y sigue igual. Desde que un político ve una cámara, lo que sale por su boca es para el medio, no para el ciudadano. Me da pena. Es un bucle. Les votamos, pero me da la sensación de que gobiernan para ellos».

Justo por eso, programas como el suyo son «necesarios ahora y siempre». «El problema es que las líneas editoriales de los medios los hacen menos objetivos y muy interpretativos», añade la presentadora de «El cascabel». «Esos programas me gustan bastante poco».

Si se le recuerda a Ollero que Trece también es interpretativa, no altera el discurso. «Cada vez menos», replica. «Intentamos, es una de las novedades, que las mesas sean equitativas y estén compensadas para que al final el espectador decida y se forme una opinión más libre. Es un objetivo de la dirección para este año», insiste.

¿Lograrán captar a otros públicos? «El programa tiene ese objetivo, que lo pueda ver y le guste a cualquier público, de derecha e izquierda. Y que salgan todos contentos». María Ruiz corrobora que percibe un público más joven. «Muchos se quedan y admiten que no es como pensaban, que no es nada radical. Les gusta».

Por otro lado, para no perder a los fieles de toda la vida «hay que mantener un equilibro, pero cuanto más plural es el servicio que das, mayor calidad tiene», matiza Ollero. «El espectador que nos ve es inteligente y tiene criterio suficiente. Todas las noches intentamos que haya un debate inteligente, sosegado, educado, que se pueda escuchar. La crispación lleva al fanatismo y todos sabemos dónde acaba eso».

¿Presentaría un programa en La Sexta? «Ay… no. Me parece que lo llevan todo al extremo y sobre todo que generan muchísima preocupación en la sociedad. Yo también podría. Sé como hacerlo, pero elijo no hacerlo. La Sexta tiene muchísima calidad y medios para hacer una buena televisión, pero no me gusta el cómo, llevar la información al límite para generar preocupación y hacerse indispensable».

Dos carreras y un destino
María Ruiz siempre quiso ser presentadora de noticias, pero estudió Derecho, como sus padres. Ejerció durante una década, hasta que le echó valor y se reencontró con su verdadera vocación. También pasó un año en China y se fue a Miami antes de empezar en Trece como reportera de «El cascabel», hace solo tres años. Su trayectoria en la tele ha sido fulgurante: al lado de José Luis Pérez pasó de tener una sección de diez minutos, que creció a veinte y luego a copresentar el programa.

Susana Ollero empezó en Europa Press hace 24 años. Enemiga de la rutina, también ha trabajado como actriz de teatro y presentadora de galas, eventos publicitarios y hasta del cupón de la ONCE. Tiene el título de coach internacional y dirige la fundación Me Importa, que ayuda a jóvenes en riesgo de exclusión. Con el tiempo, también ha aprendido a ayudarse y amarse a sí misma.,
Susana Ollero y María Ruiz son el rostro amable y femenino de Trece. La primera acompaña a José Luis Pérez y la segunda a Antonio Jiménez, dos de los pesos pesados de la cadena. Ellas han ido ganando protagonismo y su concurso es esencial en el horario nocturno. Ruiz copresenta «Trece al día», a las nueve de la noche, y Ollero toma el relevo a las diez, en «El cascabel».

De trayectorias profesionales muy diferentes, si en algo coinciden es en aplaudir el giro social y hacia la moderación que ha dado en los últimos tiempos la cadena del grupo Cope. Y en hablar bien de sus respectivos jefes, todo indica que con sinceridad.

«Trabajar con José Luis es muy fácil», asegura María Ruiz. «Ha sido fundamental. Siempre que empiezas, necesitas que te den confianza. Él me la ha dado toda. Me apoya muchísimo».

«Tengo al lado al maestro de la improvisación», presume Susana Ollero. «Yo entro al plató con documentación de 50 folios y él con tres. Lo tiene todo en la cabeza, es una máquina de improvisar. Sabe preguntar, hilar un argumento con otro… Es como hacer un máster cada noche», describe.

«El cascabel» ha ampliado horario. Ahora empieza a las 22.00 y termina a las 0.30. «Son dos horas y media en directo en las que hemos restado peso al debate político y aumentado el magacín de actualidad con información de todo tipo, sobre todo de servicio público», explica Ollero. «Aún estamos estrenando secciones cada semana, con algunas de nutrición, economía práctica, información policial… y sobre todo vemos mucha cara de reportero, para que el espectador esté bien informado», añade la presentadora.

Menos política
Algunos cambios, como la reducción de gente en el plató, obedecen a las medidas de precaución, pero Ollero cree que sin el coronavirus «la dinámica sería la misma: dar valor al servicio público y restar algo a la política». «Queremos estar al lado del espectador, contarle todo lo que ha pasado en el día, sin centrarnos en la política».

María Ruiz también cree que es necesario rebajar la tensión: «No hay que olvidar que Trece pertenece a la Conferencia Episcopal y la Iglesia tiene que hacer lo que hace, tratar de no marcarse políticamente y ser neutral. Todos somos iguales y se trata de vivir juntos. Sí percibo ese cambio en la cadena, creo que va por ahí».

La presentadora de «Trece al día» sufre por el odio que palpa en la sociedad: «Cada vez más. No sé quién lo está alentando. Uno puede tener unas ideas, pero ahora hay demasiada polarización. Tampoco sé a quién beneficia esto, pero nos perjudica a todos».

Susana Ollero, por su parte, confiesa que su formato soñado sería volver a hacer programas para niños. «Son la parte más blanca, honesta y divertida. Es improvisación pura, lo más fresco. También es lo más cansado del mundo. Te exprimen la energía, pero vuelves feliz». Con los políticos es distinto: «Tenemos un periodismo de declaración. Al final es poner la grabadora, pedir un titular y eso es lo que cuenta. Estoy bastante cansada de los políticos. Solo cuentan cosas para los periodistas, no para el ciudadano. Con 23 años empecé a cubrir Congreso y Senado y sigue igual. Desde que un político ve una cámara, lo que sale por su boca es para el medio, no para el ciudadano. Me da pena. Es un bucle. Les votamos, pero me da la sensación de que gobiernan para ellos».

Justo por eso, programas como el suyo son «necesarios ahora y siempre». «El problema es que las líneas editoriales de los medios los hacen menos objetivos y muy interpretativos», añade la presentadora de «El cascabel». «Esos programas me gustan bastante poco».

Si se le recuerda a Ollero que Trece también es interpretativa, no altera el discurso. «Cada vez menos», replica. «Intentamos, es una de las novedades, que las mesas sean equitativas y estén compensadas para que al final el espectador decida y se forme una opinión más libre. Es un objetivo de la dirección para este año», insiste.

¿Lograrán captar a otros públicos? «El programa tiene ese objetivo, que lo pueda ver y le guste a cualquier público, de derecha e izquierda. Y que salgan todos contentos». María Ruiz corrobora que percibe un público más joven. «Muchos se quedan y admiten que no es como pensaban, que no es nada radical. Les gusta».

Por otro lado, para no perder a los fieles de toda la vida «hay que mantener un equilibro, pero cuanto más plural es el servicio que das, mayor calidad tiene», matiza Ollero. «El espectador que nos ve es inteligente y tiene criterio suficiente. Todas las noches intentamos que haya un debate inteligente, sosegado, educado, que se pueda escuchar. La crispación lleva al fanatismo y todos sabemos dónde acaba eso».

¿Presentaría un programa en La Sexta? «Ay… no. Me parece que lo llevan todo al extremo y sobre todo que generan muchísima preocupación en la sociedad. Yo también podría. Sé como hacerlo, pero elijo no hacerlo. La Sexta tiene muchísima calidad y medios para hacer una buena televisión, pero no me gusta el cómo, llevar la información al límite para generar preocupación y hacerse indispensable».

Dos carreras y un destino
María Ruiz siempre quiso ser presentadora de noticias, pero estudió Derecho, como sus padres. Ejerció durante una década, hasta que le echó valor y se reencontró con su verdadera vocación. También pasó un año en China y se fue a Miami antes de empezar en Trece como reportera de «El cascabel», hace solo tres años. Su trayectoria en la tele ha sido fulgurante: al lado de José Luis Pérez pasó de tener una sección de diez minutos, que creció a veinte y luego a copresentar el programa.

Susana Ollero empezó en Europa Press hace 24 años. Enemiga de la rutina, también ha trabajado como actriz de teatro y presentadora de galas, eventos publicitarios y hasta del cupón de la ONCE. Tiene el título de coach internacional y dirige la fundación Me Importa, que ayuda a jóvenes en riesgo de exclusión. Con el tiempo, también ha aprendido a ayudarse y amarse a sí misma.

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