Mar. May 18th, 2021

El experto en realeza y biógrafo Robert Lacy, colaborador de la serie «The Crown» ha escrito un libro que verá la luz el próximo 15 de octubre en el que se adentra en la que él mismo califica como una «compleja» relación. Bajo el título «Batalla de hermanos: Guillermo y Harry», el autor somete a un profundo análisis «la relación única y compleja en el corazón de los problemas recientes de la Familia Real».

Lacy emitió en verano un comunicado de prensa publicado por la revista «People» en el que ofreció algunas pinceladas sobre el contenido de su próximo proyecto: «Mucho contado pero muy poco entendido, los hijos de Diana han vivido bajo un escrutinio constante desde su nacimiento. Criados para ser los hermanos más cercanos, los últimos 18 meses han visto una ruptura devastadora de lo que una vez fue una irrompible relación». Y es que, según sus palabras, «las semillas del daño se sembraron cuando se deshizo el matrimonio de sus padres».

Su obra ahonda sobre todo en el origen del conflicto entre los hermanos, que llegó a su punto álgido cuando los Sussex anunciaron su decisión de apartarse de la Corona. Pero Lacey también recuerda algunos episodios de su adolescencia protagonizados por sus padres, Carlos de Inglaterra y la desaparecida Diana de Gales, datos que han salido a la luz gracias a nuevos avances del libro de los que se han hecho eco distintos medios británicos. Un aperitivo a lo que está por llegar y que amenaza con sus páginas, una vez más, la estabilidad de los Windsor.

Lacey relata concretamente un episodio que el Príncipe Guillermo protagonizó en 1995, después de que su madre se sincerara en una entrevista para la BBC en la que admitió que en su matrimonio eran tres y que ella además se había enamorado de James Hewitt. «Se desató el infierno. Estaba furioso… Que había hablado mal de su padre, que había mencionado a Hewitt… Él comenzó a gritar y llorar, y cuando ella trató de abrazarlo, él la apartó de un empujón. Al día siguiente, Guillermo se disculpó con su madre por su mal genio y le regaló un ramo de flores. Pero Diana sintió que se había hecho un daño irreparable», explica el autor. Y añade: «Había estallado en uno de los notorios ataques de ira que, de vez en cuando, marcarían su adolescencia y su vida adulta».

Aunque aún habrá que esperar para desvelar las 400 páginas que componen su nueva obra, Lacey se ha encargado de ir abriendo el apetito a futuros lectores. Así, ha adelantado también una anécdota que tuvo lugar cuando Guillermo y Harry eran pequeños y Lady Di despidió a una niñera a la que el autor se refiere como una «madre sustituta»: Barbara Barnes. Una cuidadora impecable que, sin embargo, fue despedida de manera fulminante por, supuestamente, excederse en sus funciones. «Ciertas personas sintieron que Barnes se estaba volviendo demasiado posesiva con ‘sus’ hijos… la princesa empezó a compartir esa sospecha. A partir de entonces «la trató con frialdad» y decidió bruscamente «que sería ‘mejor’, como ella dijo, que Barnes se fuera». Según Lacey, de repente «un fin de semana, ya no estaba allí… Nadie la volvió a ver (…) No se le había permitido decir la más mínima palabra de despedida a sus pupilos y se le prohibió incluso enviarles una postal. En lo que respecta a los chicos, ella simplemente se desvaneció».,
El experto en realeza y biógrafo Robert Lacy, colaborador de la serie «The Crown» ha escrito un libro que verá la luz el próximo 15 de octubre en el que se adentra en la que él mismo califica como una «compleja» relación. Bajo el título «Batalla de hermanos: Guillermo y Harry», el autor somete a un profundo análisis «la relación única y compleja en el corazón de los problemas recientes de la Familia Real».

Lacy emitió en verano un comunicado de prensa publicado por la revista «People» en el que ofreció algunas pinceladas sobre el contenido de su próximo proyecto: «Mucho contado pero muy poco entendido, los hijos de Diana han vivido bajo un escrutinio constante desde su nacimiento. Criados para ser los hermanos más cercanos, los últimos 18 meses han visto una ruptura devastadora de lo que una vez fue una irrompible relación». Y es que, según sus palabras, «las semillas del daño se sembraron cuando se deshizo el matrimonio de sus padres».

Su obra ahonda sobre todo en el origen del conflicto entre los hermanos, que llegó a su punto álgido cuando los Sussex anunciaron su decisión de apartarse de la Corona. Pero Lacey también recuerda algunos episodios de su adolescencia protagonizados por sus padres, Carlos de Inglaterra y la desaparecida Diana de Gales, datos que han salido a la luz gracias a nuevos avances del libro de los que se han hecho eco distintos medios británicos. Un aperitivo a lo que está por llegar y que amenaza con sus páginas, una vez más, la estabilidad de los Windsor.

Lacey relata concretamente un episodio que el Príncipe Guillermo protagonizó en 1995, después de que su madre se sincerara en una entrevista para la BBC en la que admitió que en su matrimonio eran tres y que ella además se había enamorado de James Hewitt. «Se desató el infierno. Estaba furioso… Que había hablado mal de su padre, que había mencionado a Hewitt… Él comenzó a gritar y llorar, y cuando ella trató de abrazarlo, él la apartó de un empujón. Al día siguiente, Guillermo se disculpó con su madre por su mal genio y le regaló un ramo de flores. Pero Diana sintió que se había hecho un daño irreparable», explica el autor. Y añade: «Había estallado en uno de los notorios ataques de ira que, de vez en cuando, marcarían su adolescencia y su vida adulta».

Aunque aún habrá que esperar para desvelar las 400 páginas que componen su nueva obra, Lacey se ha encargado de ir abriendo el apetito a futuros lectores. Así, ha adelantado también una anécdota que tuvo lugar cuando Guillermo y Harry eran pequeños y Lady Di despidió a una niñera a la que el autor se refiere como una «madre sustituta»: Barbara Barnes. Una cuidadora impecable que, sin embargo, fue despedida de manera fulminante por, supuestamente, excederse en sus funciones. «Ciertas personas sintieron que Barnes se estaba volviendo demasiado posesiva con ‘sus’ hijos… la princesa empezó a compartir esa sospecha. A partir de entonces «la trató con frialdad» y decidió bruscamente «que sería ‘mejor’, como ella dijo, que Barnes se fuera». Según Lacey, de repente «un fin de semana, ya no estaba allí… Nadie la volvió a ver (…) No se le había permitido decir la más mínima palabra de despedida a sus pupilos y se le prohibió incluso enviarles una postal. En lo que respecta a los chicos, ella simplemente se desvaneció».

Por