Lun. Jun 21st, 2021

Valencia. 9 de mayo de 2021. El silencio de una estación de tren vacía apenas se rompe con el traqueteo de algunas maletas -pocas- una hora antes de que salga el primer Euromed con destino Barcelona. Pero este domingo, por lo que uno observa, no es de día de marcharse, sino de volver.

Una joven que se ha refugiado de la lluvia en el interior de la terminal comenta con su acompañante las imágenes que acaba de ver en redes sobre las celebraciones que ha habido la noche anterior en algunas ciudades de España por el fin del estado de alarma.

Hoy, seis meses después, se levanta un cierre perimetral que se decretó a finales de octubre tras un puente festivo que dinamitó los datos epidemiológicos en la Comunidad Valenciana. Un cierre de fronteras para frenar la transmisión del coronavirus que ha separado a miles de familias durante medio año. Y hay quien no ha querido esperar ni un día más.

El primer AVE Madrid-Valencia de la jornada llega a las diez y 33 minutos de la mañana. Entre sus pasajeros, la mayoría son personas que viven a caballo entre ambas ciudades por trabajo o estudios, justo quienes no han sufrido el veto a la movilidad entre autonomías.

Imagen de los pasajeros del primer AVE que ha llegado este domingo a Valencia

MIKEL PONCE
Además, el tiempo en la capital del Turia no acompaña a ese turismo de sol y playa que los hoteleros esperan a partir de la próxima semana y la venta anticipada de billetes, explican desde Renfe, no ha sufrido cambios significativos en los últimos días.

Pero entre los pocos ciudadanos que esperan que el tren se detenga en la zona de llegadas de la estación Joaquín Sorolla, se advierten unos ojos vidriosos. «No la vemos desde hace seis meses», nos cuenta una mujer con vergüenza por la emoción que siente.

Su marido añade que la hija de ambos vive en Madrid y que han cumplido «hasta el límite» las normas por la pandemia. «Es su cumpleaños y vamos a poder celebrarlo los tres juntos. Ha sido muy duro, pero también tenemos que vivir», apuntan, con la esperanza de que con «prudencia» esta situación que han padecido no se vuelva a repetir.

Las puertas automáticas que separan el anden de la terminal se abren. Carmen sale decidida arrastrando una maleta grande: «Estamos deseando ver a mis padres y a mis hermanos». «No nos vemos desde agosto», comenta su hijo David, de diez años, que ha vivido «ilusionado» el viaje de menos de dos horas desde Atocha.

Era verano también la última vez que Fran y Lucer estuvieron con el hijo de él, que reside en Pinto. «Venimos a buscar al niño que viene de Madrid», confirma el padre, contando los días desde que les dijeron a Fran hijo y a su pareja que ya podían venir, pese a que en un primer momento les surgieron las dudas sobre si la Comunidad Valenciana «abriría la veda».

Imagen del reencuentro de Fran con su familia. A la derecha, Carmen atendiendo a ABC

MIKEL PONCE
«Había ganas de reencontrarnos. Dentro de un par de semanas iremos nosostros», explica Lucer, con «muchas ganas de abrazarlos». Y sus deseos se cumplen.

Fran hijo baja del vagón y los saluda mientras se acerca a ellos con una sonrisa: «Llevamos un añito sin vernos y ahora vengo a pasar unos días con ellos. Nos lo merecemos». Pero a esta familia todavía le queda un reencuentro. La mujer de Fran y sus perros llegan en coche en unas horas. No tendrán problema en llegar porque la A-3 no registra incidencias y el volumen de tráfico es el habitual.

Diez minutos después de que el tren número 5080 de la línea de alta velocidad española llegará a Valencia, en la capital del Turia ha dejado de llover. A lo lejos, la pareja que ha preferido no revelar su nombre se funde con su hija en un tierno abrazo que dura una eternidad. Salen juntos de la estación para celebrar con una «comida especial» más que un cumpleaños. Porque con todas las precauciones, «también tenemos que vivir».,
Valencia. 9 de mayo de 2021. El silencio de una estación de tren vacía apenas se rompe con el traqueteo de algunas maletas -pocas- una hora antes de que salga el primer Euromed con destino Barcelona. Pero este domingo, por lo que uno observa, no es de día de marcharse, sino de volver.

Una joven que se ha refugiado de la lluvia en el interior de la terminal comenta con su acompañante las imágenes que acaba de ver en redes sobre las celebraciones que ha habido la noche anterior en algunas ciudades de España por el fin del estado de alarma.

Hoy, seis meses después, se levanta un cierre perimetral que se decretó a finales de octubre tras un puente festivo que dinamitó los datos epidemiológicos en la Comunidad Valenciana. Un cierre de fronteras para frenar la transmisión del coronavirus que ha separado a miles de familias durante medio año. Y hay quien no ha querido esperar ni un día más.

El primer AVE Madrid-Valencia de la jornada llega a las diez y 33 minutos de la mañana. Entre sus pasajeros, la mayoría son personas que viven a caballo entre ambas ciudades por trabajo o estudios, justo quienes no han sufrido el veto a la movilidad entre autonomías.

Imagen de los pasajeros del primer AVE que ha llegado este domingo a Valencia

MIKEL PONCE
Además, el tiempo en la capital del Turia no acompaña a ese turismo de sol y playa que los hoteleros esperan a partir de la próxima semana y la venta anticipada de billetes, explican desde Renfe, no ha sufrido cambios significativos en los últimos días.

Pero entre los pocos ciudadanos que esperan que el tren se detenga en la zona de llegadas de la estación Joaquín Sorolla, se advierten unos ojos vidriosos. «No la vemos desde hace seis meses», nos cuenta una mujer con vergüenza por la emoción que siente.

Su marido añade que la hija de ambos vive en Madrid y que han cumplido «hasta el límite» las normas por la pandemia. «Es su cumpleaños y vamos a poder celebrarlo los tres juntos. Ha sido muy duro, pero también tenemos que vivir», apuntan, con la esperanza de que con «prudencia» esta situación que han padecido no se vuelva a repetir.

Las puertas automáticas que separan el anden de la terminal se abren. Carmen sale decidida arrastrando una maleta grande: «Estamos deseando ver a mis padres y a mis hermanos». «No nos vemos desde agosto», comenta su hijo David, de diez años, que ha vivido «ilusionado» el viaje de menos de dos horas desde Atocha.

Era verano también la última vez que Fran y Lucer estuvieron con el hijo de él, que reside en Pinto. «Venimos a buscar al niño que viene de Madrid», confirma el padre, contando los días desde que les dijeron a Fran hijo y a su pareja que ya podían venir, pese a que en un primer momento les surgieron las dudas sobre si la Comunidad Valenciana «abriría la veda».

Imagen del reencuentro de Fran con su familia. A la derecha, Carmen atendiendo a ABC

MIKEL PONCE
«Había ganas de reencontrarnos. Dentro de un par de semanas iremos nosostros», explica Lucer, con «muchas ganas de abrazarlos». Y sus deseos se cumplen.

Fran hijo baja del vagón y los saluda mientras se acerca a ellos con una sonrisa: «Llevamos un añito sin vernos y ahora vengo a pasar unos días con ellos. Nos lo merecemos». Pero a esta familia todavía le queda un reencuentro. La mujer de Fran y sus perros llegan en coche en unas horas. No tendrán problema en llegar porque la A-3 no registra incidencias y el volumen de tráfico es el habitual.

Diez minutos después de que el tren número 5080 de la línea de alta velocidad española llegará a Valencia, en la capital del Turia ha dejado de llover. A lo lejos, la pareja que ha preferido no revelar su nombre se funde con su hija en un tierno abrazo que dura una eternidad. Salen juntos de la estación para celebrar con una «comida especial» más que un cumpleaños. Porque con todas las precauciones, «también tenemos que vivir».

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