Dom. May 9th, 2021

Para todos los gurús de la seguridad vial, Estocolmo es el modelo a seguir. Y, como todos los responsables de la lucha contra las tragedias que se producen en el asfalto, el director general de Tráfico (DGT), Pere Navarro, siempre escoge la ciudad nórdica como el referente de lo que se se tiene que hacer. «La tasa cero»de fallecidos que arroja la capital sueca significa que tiene una incidencia de menos de una persona muerta en accidente vial o atropello por cada 100.000 habitantes. En España ya siguen sus pasos 12 ciudades madrileñas como Móstoles (la más destacada), y otras trece como Oviedo, Elche o Pontevedra, según el último estudio dado a conocer ayer por la Fundación Mapfre y que utiliza datos recabados en la DGT en el periodo entre 2014 y 2018.

El informe ha examinado las tasas de siniestralidad de las 88 urbes españolas que superan los 80.000 habitantes, con una población total de 20,8 millones. Durante el periodo analizado, se registró, en total, una media anual de 265 muertos en esos municipios, lo que representa una tasa de mortalidad para el conjunto de 1,27 muertos al año por cada 100.000 habitantes. Las «ciudades casi cero» son todas los que han logrado que el número de fallecidos y heridos graves está tendiendo hacia el cero. Y lo han conseguido tras la implantación de medidas como la circulación del 30 km/h en parte de la urbe (que acaba de estrenar Bilbao) o la regulación del tráfico en las almendras centrales, las mejoras en zonas peatonales y de los espacios para las bicicletas.

De ese listado de 88 ciudades, 25 tuvieron menos de 0,7 fallecidos por cada 100.000 habitantes, una cifra que las asemeja al modelo holmiense.

Madrid, en cabeza
Los autores del informe llaman la atención acerca de que casi la mitad del ranking está compuesto por municipios de la Comunidad de Madrid. De hecho, la localidad de Móstoles lo encabeza, ya que con más de 206.000 habitantes tuvo en ese quinquenio una tasa de mortalidad de 0,10. Otras doce están en el área metropolitana de la capital, como San Sebastián de los Reyes, Alcorcón, Getafe, Rivas-Vaciamadrid, Alcobendas, Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz.

Figuran también tres urbes del área metropolitana de Barcelona, dos de Cádiz, una en Valencia y otra en Las Palmas de Gran Canaria, junto a Santiago de Compostela, Talavera de la Reina o Cáceres, entre otras. De todas, sin embargo, solo media docena presentan tasas de heridos graves inferiores o iguales a 3,5 heridos graves por cada 100.000 habitantes, por lo que todavía, señala el estudio, no se consigue del todo este segundo éxito.

El 81 por ciento de los fallecidos en 2018 en vías urbanas son peatones y usuarios de vehículos de dos ruedas.,
Para todos los gurús de la seguridad vial, Estocolmo es el modelo a seguir. Y, como todos los responsables de la lucha contra las tragedias que se producen en el asfalto, el director general de Tráfico (DGT), Pere Navarro, siempre escoge la ciudad nórdica como el referente de lo que se se tiene que hacer. «La tasa cero»de fallecidos que arroja la capital sueca significa que tiene una incidencia de menos de una persona muerta en accidente vial o atropello por cada 100.000 habitantes. En España ya siguen sus pasos 12 ciudades madrileñas como Móstoles (la más destacada), y otras trece como Oviedo, Elche o Pontevedra, según el último estudio dado a conocer ayer por la Fundación Mapfre y que utiliza datos recabados en la DGT en el periodo entre 2014 y 2018.

El informe ha examinado las tasas de siniestralidad de las 88 urbes españolas que superan los 80.000 habitantes, con una población total de 20,8 millones. Durante el periodo analizado, se registró, en total, una media anual de 265 muertos en esos municipios, lo que representa una tasa de mortalidad para el conjunto de 1,27 muertos al año por cada 100.000 habitantes. Las «ciudades casi cero» son todas los que han logrado que el número de fallecidos y heridos graves está tendiendo hacia el cero. Y lo han conseguido tras la implantación de medidas como la circulación del 30 km/h en parte de la urbe (que acaba de estrenar Bilbao) o la regulación del tráfico en las almendras centrales, las mejoras en zonas peatonales y de los espacios para las bicicletas.

De ese listado de 88 ciudades, 25 tuvieron menos de 0,7 fallecidos por cada 100.000 habitantes, una cifra que las asemeja al modelo holmiense.

Madrid, en cabeza
Los autores del informe llaman la atención acerca de que casi la mitad del ranking está compuesto por municipios de la Comunidad de Madrid. De hecho, la localidad de Móstoles lo encabeza, ya que con más de 206.000 habitantes tuvo en ese quinquenio una tasa de mortalidad de 0,10. Otras doce están en el área metropolitana de la capital, como San Sebastián de los Reyes, Alcorcón, Getafe, Rivas-Vaciamadrid, Alcobendas, Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz.

Figuran también tres urbes del área metropolitana de Barcelona, dos de Cádiz, una en Valencia y otra en Las Palmas de Gran Canaria, junto a Santiago de Compostela, Talavera de la Reina o Cáceres, entre otras. De todas, sin embargo, solo media docena presentan tasas de heridos graves inferiores o iguales a 3,5 heridos graves por cada 100.000 habitantes, por lo que todavía, señala el estudio, no se consigue del todo este segundo éxito.

El 81 por ciento de los fallecidos en 2018 en vías urbanas son peatones y usuarios de vehículos de dos ruedas.

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